AHORRO DE AGUA

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Los datos actuales de consumo de agua por habitante y día varían entre los 600 litros en Estados Unidos y los 30 litros en África (de hecho, la ONU fija como cantidad mínima necesaria para una persona 30 metros cúbicos anuales). En Europa la media de consumo de agua es muy superior, de alrededor de 250 litros diarios, pero España ocupa una de las posiciones más consumistas dentro de la Unión Europea. 

Por las instalaciones de una vivienda pueden circular más de 250.000 litros de agua al año y se calcula que anualmente se pierden 927 hectómetros cúbicos por roturas y fugas en la distribución de agua en los núcleos urbanos. Esta cifra, que supone el 19% del agua que se consume en España, se torna muy preocupante si va unido, como ahora, a un periodo de sequía.

Ante la pérdida de agua, es importante que nos replanteemos los hábitos domésticos de consumo, con objeto de racionalizar el gasto superfluo, que no sólo incide en la pérdida de reservas sino que, además, obliga a un mayor esfuerzo de depuración, al aumentar innecesariamente los caudales vertidos a través de la red de alcantarillado.

La contribución de cada vivienda a la reducción del consumo puede comenzar mediante la instalación de unos sencillos economizadores en los grifos, duchas e inodoros, que permiten ahorrar hasta un 50% del agua que habitualmente se consume, sin restar comodidad al usuario. Impiden, simplemente, la salida de un caudal excesivo de agua, agregando por contrapartida distintos mecanismos, tales como microdispersadores, o aireadores que logran obtener un mayor volumen de agua con menor caudal. 

Respecto a los sistemas de grifería, los grifos monomando o termostáticos permiten cortar la ducha durante el enjabonado y volver a abrirla sin necesidad de ajustar de nuevo la temperatura del agua, facilitando el ahorro.También se utilizan los grifos de detección de presencia y los grifos para lavabo y ducha con temporizador.

En el caso de los inodoros, nos encontramos con que muchos modelos antiguos utilizan más agua de la necesaria, entre 10 y 15 litros. La normativa europea limita la capacidad de las cisternas a 9 litros, aunque varios importantes fabricantes han lanzado al mercado modelos de 6 litros de volumen y con pulsador de corte de descarga a 3 litros, o bien doble pulsador. El éxito de estos modelos se  basa en la capacidad del sifón de arrastrar con menos agua. 

Las fugas son uno de los mayores problemas a la hora de controlar el consumo de agua. Pueden ser debidas a una instalación defectuosa en el recorrido de las tuberías, desde el contador hasta los grifos, o ser fugas visibles causadas por goteos en los grifos o en los inodoros. Es conveniente revisar la junta de las griferías cambiarla siempre que sea preciso y remplazar cualquier pieza de inodoro que esté gastada, oxidada o doblada.

Por último hay que recordar que existen otros modos de ahorra agua, ya que para muchos usos caseros no se necesita la calidad del agua potable, por ejemplo en el inodoro, o en la limpieza general de la casa, para el funcionamiento de lavadoras y lavavajillas o incluso para el riego del jardín, por lo que si nuestro tipo de vivienda nos lo permite, podemos recurrir a la instalación de un sistema de recogida de aguas pluviales. 

Además en el caso del jardín, existen técnicas de riego y sistemas de mantenimiento de la humedad y temperatura del suelo del jardín, que además de reducir las pérdidas de agua por evaporación, evitan los charcos y escorrentías que produce el riego por aspersión tradicional, contribuyendo al ahorro de agua.