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APUNTALAMIENTO DE EDIFICIOS
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El desplazamiento de las cargas o de los apoyos que originalmente actuaban sobre una determinada construcción pueden alterar sus condiciones de estabilidad. Para contener los efectos que podrían causar estos desequilibrios en las estructuras, muchas veces es necesario el uso de los apuntalamientos.
Los apuntalamientos no corrigen la perturbación sufrida en la estructura, sino que proporcionan tiempo para que pueda estudiarse cuidadosamente la mejor solución de restablecer el equilibrio de forma definitiva.
En cualquier circunstancia que se presente, el apuntalamiento deberá reunir todas las características de una obra resistente, para que pueda reemplazar con capacidad suficiente la parte afectada del edificio, y, una vez reparada la obra lesionada, se pueda desmontar con facilidad.
Con frecuencia se presentan situaciones de riesgo por una inminente inestabilidad de la construcción. En estos casos, lo principal es la rapidez de ejecución sobre cualquier otra consideración. Ello lleva a evitar trabajos que, aún atendiendo a las reglas de la buena construcción, pueden causar retrasos en su ejecución.
El apuntalamiento de un edificio se realiza con piezas de madera, que deben estar en óptimas condiciones, carentes de fisuras y sin excesivos nudos. En general, un apuntalamiento es bueno cuando cumple con las condiciones de sostener, retener y unir.
El apuntalamiento realiza la función de sustentación cuando el apuntalamiento corrige o suprime una columna, siendo los puntales los que soportan la carga que recibía la columna. También cuando se desplaza, mediante puntales inclinados, el empuje generado por un muro. En un edificio lesionado en el que un descenso del forjado agrietó un muro de cierre se deberán colocar puntales verticales e inclinados para absorber las cargas; así, mientras se procede a la construcción de un nuevo muro, el apuntalamiento sustentará el existente.
Un apuntalamiento inmoviliza, cuando uno de los dos muros enfrentados tiende a inclinarse. El puntal, en este caso será una viga de celosía, resistiendo los empujes de ambos muros.
Como elementos fundamentales de los apuntalamientos están las cuñas, que se colocan entre el puntal y su asiento y pueden desarrollar fuerzas de gran magnitud. El durmiente es el elemento que constituye el plano de asiento de los puntales. Su objetivo consiste en aumentar las superficies de apoyo. También cuando hay cargas importantes se emplean con frecuencia los puntales dobles.