Energía Solar
              un gran motor al ralentí

>>Melchor Enrique 
Fotografía: IDAE

 

La energía solar es en España un gran motor que no acaba de salir del ralentí. Si no se pisa el acelerador a fondo, los objetivos del Plan de Fomento de las Energías Renovables -instalar 4.500.000 m2 de paneles térmicos y producir 143,7 megavatios de electricidad fotovoltaica en el 2010 - no pasarán de una pura utopía. Pese a quien cree que faltan instrumentos adecuados para desarrollar el potencial solar del país, el IDAE confía en alcanzar ambos objetivos si los ayuntamientos aceleran la implantación de ordenanzas solares y se aprueba pronto el Código Técnico de la Edificación.

 

España vive una gran paradoja solar. Los alemanes, que consumen a millones nuestra oferta turística de sol y playa, nos dan sopas con honda en cuanto al aprovechamiento energético del astro rey. Por ejemplo, en 2001, mientras Alemania instalaba 900.000 m2 de paneles térmicos aquí colocábamos poco más de 50.000, aunque esta cifra refleja casi un 25% de aumento respecto a los 40.500 m2 del 2000. En 2002 se mejoró, con unos 60.000 m2 de nuevos paneles instalados (casi tres veces más que en 1999) pero las cifras siguen a años luz de lo que se necesitaría para cumplir el Plan de Fomento de las Energías Renovables puesto en marcha en 1999, que prevé la instalación de 4,5 millones de m2 de paneles térmicos hasta 2010.

Respecto a la energía fotovoltaica, la que utiliza la energía solar para producir electricidad, también se vive otra gran paradoja. Tampoco se está cumpliendo lo previsto en el Plan de Fomento -habría que instalar una media de 13,5 mwp cada año y en el año más fructífero, el 2002, apenas se instalaron 5 -, pero resulta que España es la primera productora de Europa de módulos fotovoltaicos (casi el 37% del total), que exporta a medio mundo. O sea, que vamos por delante incluso de Alemania en el desarrollo de esta compleja tecnología, pero en cuanto a instalaciones los germanos están a años luz de España y del resto de Europa.

Como muestra de la situación que se vive en España y en Europa basta un botón: en 2001, mientras Alemania instalaba, ella solita, 81 mw de potencia fotovoltaica, España apenas alcanzó 3,5 . Y aún así, sólo nos superó Holanda, con 7,9 mw. En cualquier caso, el objetivo de la UE de llegar al año 2010 con una instalación conjunta de 3000 mw -lo que significaría multiplicar por más de 10 los 282,3 mw existentes a finales de 2001- parece, como en lo que corresponde a España, claramente inalcanzable.

Las cifras están a años luz de las que se necesitarían para cumplir el Plan de Fomento de las Energías Renovables

 

En el mundo, el líder indiscutible en aprovechamiento fotovoltaico es Japón, con 452,2 megawatios de potencia total instalada en 2001, seguido muy de lejos por la Unión Europea, con los mencionados 282,3 mw.

Problemas similares. Los problemas que frenan la expansión de la energía solar fotovoltaica son similares a los de la solar térmica, pero agravados por el soporte de una tecnología mucho más sofisticada, el coste mucho mayor de las instalaciones, la necesidad de baterías muy eficientes para el almacenamiento y, en el caso de los sistemas con conexión a la red para la venta de la energía producida, la dependencia de terceros (las empresas eléctricas compradoras de esa energía), que deberían garantizar la seguridad y ausencia de perturbaciones en la red. Y un precio suficientemente atractivo para incentivar la producción...

Por todo ello, y porque el propio Plan de Fomento de las Energías Renovables apenas asigna como objetivo un modesto, y pese a todo seguramente inalcanzable 0,2% como participación de la fotovoltaica en el conjunto de las energías renovables que sustituirían a las tradicionales, centraremos la atención en la energía solar térmica, con una mayor capacidad de penetración.

¿Cifras utópicas? En octubre de 2001, Greenpeace y la Asociación Europea de Energía Fotovoltaica (EPIA) publicaron un informe -Generación Solarque era todo un manifiesto de optimismo. Se decía en él que para 2020 la energía solar podría proporcionar electricidad a más de 1.000 millones de personas y crear 2 millones de empleos en todo el mundo. Esta energía, capaz de cubrir el 1% de la demanda mundial, permitiría reemplazar a la producida por 75 centrales térmicas de carbón y evitaría la emisión a la atmósfera de 664 toneladas de dióxido de carbono.

El mismo informe, respaldado por la asociación empresarial que integra a más de medio centenar de las principales compañías solares europeas, señala también que 20 años más tarde, en 2040, podría cubrirse con esta energía, limpia, renovable e inagotable, el 26% de la demanda energética mundial. Pero, aunque Greenpeace y la EPIA insisten en que se trata de previsiones realistas y basadas en el estado de la industria y en las oportunidades reales de mercado, también aseguran que no se avanzará "sin un claro apoyo político de los gobiernos de todo el mundo".

¿Se está produciendo ese claro apoyo político? La respuesta varía según proceda del ámbito ecológico o de fuentes oficiales. Pero el simple análisis de lo conseguido respecto a los objetivos fijados, tanto en la Unión Europea como en España, ofrece una conclusión evidente: por múltiples razones, y la timidez del apoyo político puede ser una de las fundamentales, el avance, tanto de la energía solar térmica como de la fotovoltaica, no tiene hasta ahora el ritmo necesario para alcanzar dichos objetivos.

Energía solar térmica. La energía solar térmica, capaz de proporcionar agua caliente para usos sanitarios y de calefacción, entre otros, se basa en una tecnología relativamente simple, especialmente la más extendida -colectores planos vidriados -, con muchos años de presencia en el mercado. Se trata de una de las tecnologías energéticas más beneficiosas para el medio ambiente -una instalación unifamiliar puede evitar la emisión de media tonelada anual de C02 y la correspondiente a un hotel para 250 personas 'ahorra'  35 toneladas -, además de utilizar instalaciones limpias, silenciosas, de larga vida útil (al menos 10 años), poca necesidad de mantenimiento y ausencia de cualquier infraestructura de transporte desde el lugar de producción al de consumo.

Los principales problemas para una expansión mayor de estas instalaciones son, según el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), el elevado precio inicial (una instalación para 4 personas, que representa hoy del 60% al 70% de la demanda, necesita de 2 a 4 m2 y cada uno de éstos cuesta en torno a 600 euros), el impacto visual de los paneles, la falta de información a los usuarios potenciales, algunas carencias normativas y legislativas y la falta de conexión entre las distintas administraciones, además de cierta rigidez en los sistemas de petición y concesión de subvenciones.

Donde no hay problemas especiales, salvo que la producción supera ampliamente a la demanda, es en el sector industrial. Según el IDAE, aunque diez fabricantes abastecen a la mayor parte del mercado nacional, existen pocos fabricantes de mediano o gran tamaño. Lo cierto es que, frente a una instalación anual que en el mejor año conocido (2002) llegó a 60.000 m2, la capacidad de producción se estima en 650.000 m2 de paneles anuales. Y podría más que triplicarse si fuera necesario, ampliando turnos de fabricación.

Resulta, pues, que hay una energía ecológicamente muy beneficiosa, sustentada en un sector industrial capacitado, con un mercado potencial enorme (el IDAE lo cifra en 27 millones de metros cuadrados, 20 de los cuales se colocarían en viviendas ya existentes para sustituir otras fuentes de energía térmica) y cuya inversión, aunque bastante fuerte, puede amortizarse en unos 4 años, contando con las subvenciones oficiales ya existentes. ¿Por qué no acaba de despegar? ¿Por qué no somos capaces de hacer en España algo similar a lo que hacen China o Turquía, países que no destacan precisamente por su riqueza o apabullante tecnología, pero que fueron capaces de instalar en 2001, respectivamente, 5,5 millones y 700.000 metros cuadrados de paneles solares?

Nadie, salvo los ecologistas, que hacen énfasis en la falta de auténtica voluntad política, da una respuesta convincente a esa pregunta. Lo único cierto es que en sus planes de fomento de las energías renovables, la Unión Europea fijó en 2000 un incremento de 94 millones de m2 de paneles térmicos desde ese año hasta 2010, lo que significa, a 'grosso modo', que, para alcanzar el objetivo habría que instalar 9,4 millones cada año. Pues, bien, las cifras globales más recientes (2001) indican que ese año se instalaron en toda la UE algo menos de 1,5 millones, es decir, un magro 16% de los 9,4 millones necesarios. Y, encima, más del 60% de las instalaciones se hicieron en un solo país: Alemania.

Objetivo teórico. En España, y en ese mismo año, el porcentaje de instalación respecto al objetivo teórico anual -se instalaron algo más de 50.000 m2 frente a los 450.000 que serían necesarios para alcanzar los 4,5 millones en 2010 - fue todavía más raquítico, el 11,12°/a. La pregunta inmediata es ¿van a ser capaces los países de la UE, España incluida, de acelerar tanto los programas de instalación como de recuperar en los próximos años el terreno perdido hasta ahora? Responsables del IDAE, aunque no llegan a la apuesta categórica por el cumplimiento final de los objetivos, sí se muestran convencidos de que la aprobación de las ordenanzas solares por parte de los ayuntamientos (ya las han aprobado al menos 14 de más de 20.000 habitantes, entre ellos Madrid, Barcelona y Sevilla) y, sobre todo, la próxima entrada en vigor del nuevo Código Técnico de la Edificación aportarán un gran impulso a la energía solar térmica.

En el caso particular de España, el IDAE refleja en diversos informes y documentos el camino a seguir para lograr el despegue de la energía solar. Entre otros aspectos se indica la posibilidad de aportar al usuario garantías en cuanto a la fiabilidad tecnológica de las instalaciones y que éstas, además de rentables en lo económico, sean de fácil instalación en los edificios. Como objetivos a corto y medio plazo se señala que la inversión unitaria para instalaciones de baja temperatura se rebaje al entorno de 210 euros por m2, que se incremente la disponibilidad de sistemas comerciales para lograr temperaturas del agua y el desarrollo de paneles y sistemas más eficientes en su rendimiento y con altos niveles de integración en los edificios. También apunta el Instituto la necesidad de avanzar hacia el desarrollo de aplicaciones para refrigeración y aire acondicionado y sistemas de calefacción y secado para la industria. Y, por supuesto, alude a "un mayor esfuerzo de todas las administraciones públicas" para complementar las ayudas existentes actualmente, tanto de apoyo a los usuarios finales como para el establecimiento de un tejido empresarial competitivo en el ámbito de la fabricación y en el de la ejecución y mantenimiento de las instalaciones.

Críticas de los ecologistas. Los ecologistas tienen muy claro quien frena el desarrollo de la energía solar. Emilio Rull, miembro de la Campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace, asegura que la causa fundamental del lento desarrollo de esa energía en España es la falta de auténtica voluntad política. "Se dice que las instalaciones solares tienen un coste mucho mayor que las tradicionales, pero nadie alude a las subvenciones que éstas han recibido durante años. ¿Por qué no se hace un esfuerzo al menos similar por las energías alternativas, que son, además, las únicas que pueden frenar el avance del efecto invernadero y el cambio climático?"

Para Greenpeace, el gran problema es que desarrollar energías limpias y luchar contra el cambio climático implica la progresiva sustitución de energías tradicionales o sucias. Y eso suscita la oposición de los poderosos grupos económicos desarrollados en torno a éstas.

Para Rull, el hecho de que países con una insolación mucho menor que España, como Alemania o Austria, registren una expansión mucho mayor de las instalaciones solares prueba que hay distintas sensibilidades políticas. "No se está cumpliendo en absoluto lo previsto en el Plan de Fomento délas Energías Renovables. Nos entrarán las prisas cuando nos acerquemos a 2012, ante la amenaza de fuertes multas por incumplir los compromisos de Kyoto relativos a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero, hoy por hoy, falta voluntad política hacia la energía solar, lo que se refleja en una escasa coordinación de esfuerzos, en el pobrísimo apoyo oficial al trabajo de investigación y desarrollo y en el poco dinero nacional destinado a fomentar su expansión, ya que la mayor parte de las actuales ayudas proceden de la Unión Europea."

La implantación de las ordenanzas solares en los ayuntamientos es, según Greenpeace, un buen camino, como lo prueba el que en Barcelona se haya triplicado la superficie de placas solares instaladas en un año. Emilio Rull cita, entre las medidas necesarias para la expansión de la energía solar, animar y apoyar la aprobación de ordenanzas en todos los municipios (afianzaría la cultura de sustitución de fuentes y ahorro energético), mantener y garantizar en el tiempo el sistema de primas y apoyar aún más, con deducciones fiscales y otras ayudas, las nuevas instalaciones. También reclama una campaña oficial, seria y sostenida, que dé a conocer las ventajas de la energía solar. "He participado en la caravana informativa de Greenpeace por toda España y me he quedado espantado ante la ignorancia casi total respecto a las grandes posibilidades que ofrece hoy por hoy la energía solar", concluye Rull. <<

Ordenanzas y Código de la Edificación


El IDAE
cifra sus mayores esperanzas en el desarrollo de la energía solar tanto en la Ordenanza Municipal sobre captación solar para usos térmico como en el Código Técnico de la Edificación, Integrar en la obra nueva los sistemas de energía solar térmica y/o fotovoltaica, en porcentajes variables según la insolación de cada zona, daría un gran impulso a este tipo de energía, ya que no habría luego que duplicar o sustituir instalaciones anteriores. Además, el coste añadido -los expertos lo cifran esta torno al 1% del total de la obra - se amortizaría en pocos años, El objetivo genérico de las ordenanzas municipales es que todas las nuevas edificaciones, tanto públicas como privadas, y los edificios rehabilitados Integralmente incorporen captadores solares térmicos que cubran al menos el 60% de las necesidades de agua caliente sanitaria. Un objetivo ambicioso y que tendría, además, según el IDAE, un efecto ejemplarizante, generador de confianza en los ciudadanos y las empresas.

En enero de 2403, 14 municipios españoles de más de 20.000 habitantes habían aprobado ya un modelo de ordenanza sobre captación de energía solar para usos térmicos. e trata de un modelo nacido en febrero de 2002 corno fruto del acuerdo marco de colaboración para la promoción de las energías renovables, firmado en septiembre de 2001 por la Federación de Municipios y Provincias (FEMP) yel IDAS. Con el acuerdo marco y su plasmación en un modelo de ordenanza se trata de proporcionara los ayuntamientos una base de partida para la introducción de1as, energías renovables en los respectivos municipios, Según la última encuesta del IDAS y la FEMP, que refleja la situación en torno 'a marzo de 2003 en los 323 ayuntamientos españoles de más de 20.000 habitantes, además de tres de los más grandes -Madrid, Barcelona y Sevilla - han aprobado una ordenanza sobre energía soltar otras 11 municipios de menor dimensión: L'Hospitalet de Llobregat, Granada, Pamplona, Cornellá, Sant Boi de Llobregat, San Cugat del Vallés, Vila, Nova i La Geltrú , Fuengirola, Ibiza, Rota y Almansa.

En otros 7 ayuntamientos, la ordenanza se encontraba en fase de tramitación,14 la tenían en estudio y 45 manifestaban que la considerarían en un futuro: Sólo tres reconocían que han desestimado elaborar una ordenanza de este tipo y la gran mayoría (240) no contestó a la encuesta del IDAE y la EEMP No obstante; fuentes de ambas organizaciones consideran "muy satisfactorio" ,el grado de penetración de esta iniciativa en los municipios de más de 100.000 habitantes, sobre todo por el efecto positivo que puede, tener sobre otros ayuntamientos de sus respectivas zonas de influencia. De hecho, atribuyen al buen ejemplo de Barcelona lo gran respuesta en Cataluña, ya que 13 de las 35 ordenanzas aprobadas y en fase de estudio o tramitación pertenecen a municipios de esta Comunidad, fundamentalmente de la provincia de Barcelona, Andalucía (6) y Madrid (4) son las otras comunidades que destacan por el número de municipios comprometidos con el apoyo a la energía solar.

 

 

Contra las 'subvenciones muertas'


Aunque el IDAE confía mucho en las nuevas ordenanzas municipales sobre energía solar y en la inclusión de especificaciones relativas a ésta en el nuevo Código Técnico de Edificación, ha puesto en marcha este año un nuevo sistema de financiación con el que espera lograr un aprovechamiento óptimo de los recursos financieros disponibles. Con un lema muy atractivo -El sol puede ser suyo,..¡nosotros, le ayudamos! - y en colaboración con el Instituto de Crédito Oficial (ICO), el nuevo sistema financiero combina préstamos subvencionados y ayudas directas para personas físicas y jurídicas que inviertan en activos fijas nuevos, tanto para aprovechamiento térmico como eléctrico inferior a 100 kw de la energía solar. En la llamada solución ICO -IDAE, el primero aporta hasta el 70% del coste de la inversión en un préstamo a 7 años con un tipo de interés equivalente al euribor más 1 punto. El IDAE, a su vez, subvenciona una rebaja del 3,5% en el mencionado tipo de interés y concede, además, una ayuda, también a fondo perdido, que puede ser del 19% o 2610 del importe del préstamo, según se trate de instalaciones de energía fotovoltaica o térmica. La solicitud de financiación debe presentarse, en los correspondientes impresos normalizados, en las entidades bancarias colaboradoras, lo que facilita todos los trámites previos a la aprobación de las ayudas por parte de los dos organismos oficiales. Pero la gran novedad es que, si bien en el momento de la solicitud la inversión no debe haberse iniciado, si no se realiza en el plazo máximo de dos años desde su aprobación por el ICO -IDAE, las ayudas se retiran o quedan sin efecto. Y pueden destinarse a otro demandante, pues cada año, las demandas superan ampliamente los fondos disponibles. Se trata así de evitar las llamadas 'subvenciones muertas', que hasta ahora suponían un porcentaje importante de las teóricamente concedidas y que quedaban años retenidas en espera de una instalación que muchas veces ni llegaba a efectuarse. Aunque los préstamos tienen un plazo de 7 años, pueden amortizarse total o parcialmente de forma anticipada, una vez realizada la inversión y comprobada la ejecución de la obra.