Catedral de Burgos
 
diez años de intervención 
        arquitectónica

>> Lucio Mata Ubierna, 
aparejador y arquitecto técnico.
Titulado en Restauración Arquitectónica

La Catedral de Burgos, joya del gótico, llega al final del siglo XX con los achaques propios de sus más de setecientos años de historia. Terremotos, huracanes, rayos y tormentas violentas, unidos ala climatología de la zona, van dejando huellas en los airosos elementos que componen su geometría arquitectónica. La intervención iniciada en 1994 ha permitido la conservación de un bien tan significativo a nivel arquitectónico, histórico, cultural y religioso como es esta iglesia, cuya primera piedra pusieron, allá por el año 1221 de nuestra era, un obispo sabio, Mauricio, y un rey, luego santo, Fernando III.

Según la cronología de proyectos de restauración, desde 1982 a 1991 por parte del Ministerio de Cultura se invirtieron más de 300 millones de pesetas, además de otras cantidades significativas por parte de la Junta de Castilla y León y del propio Cabildo. Gracias a estas inversiones la Catedral estaba en pie aunque se detectaban problemas serios, entre otros en las agujas de Juan de Colonia, levantadas en el S. XV.

En 1994 el Ministerio de Cultura firma un acuerdo con la Junta de Castilla y León y el Arzobispado de Burgos para llevar a cabo una "Intervención de Emergencia en las Agujas Norte y Sur de la Catedral de Burgos", desarrollando el programa establecido en el Plan de Catedrales a nivel estatal.

Designado el equipo técnico se inició el arduo proceso. Las primeras aproximaciones teóricas se centraron en la relación entre geometría y estabilidad. Sabiendo que en la Edad Media sólo las figuras geométricas permitían reproducir fielmente lo previsto en el proyecto, esta geometría, puramente práctica, variable según regiones, incluso de cuadrillas de obreros, permitía construir con la garantía de estabilidad adquirida en fracasos anteriores.

Agujas. Se comprobaron las relaciones entre base y altura, los desplomes y demás condiciones de las agujas de Burgos respecto a lo establecido en las láminas del cuaderno de Villard de Honnencourt, comprobando que estaban dentro de los límites de seguridad. También en los estudios actuales de Ungewitter, que enuncian una regla empírica de relaciones entre diámetros y espesores, los parámetros de las agujas de la Catedral de Burgos cumplen las determinaciones con buen coeficiente de eliminación de riesgos.

Del mismo modo se consultaron los trabajos de Heyman sobre la agujas de Heminbrough y los de Beckman sobre la aguja de la iglesia de la Trinidad de Coventry.

Para tener una información aproximada a los esfuerzos de servicio, en los elementos que conformaban las agujas, se realizó por el laboratorio de Geocisa un modelo matemático de deformaciones, considerando un comportamiento elástico de un material continuo, homogéneo e isótropo. A pesar de mínimas limitaciones, esta modelización suponía un acercamiento a la forma de trabajo de los distintos elementos y una metodología imprescindible para establecer los criterios en los que se debía fundamentar la intervención.

Estudio estructural. El estudio estructural tuvo como finalidad valorar el resultado que sobre las agujas ocasionaban el viento, la temperatura, la corrosión, su propio peso y la influencia que podían ejercer otros factores como la estructura metálica introducida por Apráiz en 1926-29 y la posterior unión por hormigonado entre las estructuras metálicas y pétrea efectuada en los años 1950-52.

Para la definición geométrica de la estructura que se modelizó se utilizaron los planos de Velázquez Bosco de 1889 y de Marcos Rico de 1981. Sobre estos planos se determinaron las coordenadas de todos los puntos que definían el modelo, se comprobaron secciones, se esquematizaron elementos, ... etc.

Tras establecer las hipótesis de cargas, de tensiones, de resistencias, de coeficientes de dilatación, etc, se analizaron 12 modelos. En todos los casos se supusieron estructuras reticuladas de barras con comportamiento lineal, discretizándose los zócalos mediante elementos finitos tipo placa. El programa utilizado fue el STAAD‑III versión 18.0, que se basa en el análisis matricial, mediante modelo de barras, pudiéndose acoplar a su vez elementos finitos.

Con los resultados obtenidos respecto a compresiones, tracciones, zonas de máximas tensiones, desplazamientos horizontales por viento, efectos de peso propio, interacciones de la estructura metálica, etc., se estableció el modo de actuación.

Patologías. Como trabajo previo inicial fue preciso instalar un andamio tubular exterior. Primero, uno de forma auxiliar desde la cota cero hasta los campanarios y desde allí elevar el material para alcanzar el arranque de las agujas a cota 60 metros. Nuevamente se inició en esa plataforma el montaje de una estructura envolvente a cada aguja con sus correspondientes zonas de trabajo y comunicación, hasta la cota de los pararrayos a 86 metros. Este elemento permitió la observación en su totalidad de las patologías en sus diferentes grados y dimensiones. Existían craquelaciones con carácter general, fisuras, grietas absolutamente alarmantes, desplacaciones de piedra, acciones de biodepósitos, reventamientos de la piedra por oxidaciones de grapas metálicas, sulfataciones de la piedra con fracturas, roturas y pérdidas materiales de piezas de decoración y estructurales. Las malas evacuaciones de las aguas habían ocasionado acumulaciones de humedades localizadas con infiltraciones en las fábricas. Los morteros presentaban, con carácter general, un peligroso nivel de degradación y en muchos casos de juntas vacías. Toda la superficie pétrea presentaba una alteración de oscurecimiento por la acción del anhídrido sulfuroso, con inicio de penetración que ocasionaría su posterior degradación y destrucción definitiva.

Antes de proceder a la ejecución de la intervención se determinaron y llevaron a cabo unos completos ensayos de las técnicas a utilizar, así como de los materiales sobre los que se actuaba.

Se caracterizó la caliza de Hontoria, se definieron sistemas de cosidos y microcosidos, resinas compatibles y temperaturas de polimerización. Se instalaron termopares de cromoalumel para determinar el momento preciso de cada cosido, en función de la temperatura interna de la piedra amén de la temperatura ambiental. Se descartaron los morteros hidráulicos, se especificaron las tipologías de los morteros de cal y los distintos sistemas de limpieza.

Intervención de emergencia. Finalizados todos los ensayos y determinada por la dirección facultativa la metodología, se iniciaron las obras de intervención de emergencia en las agujas de la Catedral de Burgos.

1- Eliminación de los pararrayos iónicos.

2- Cosidos de las grietas y fisuras.

3- Solución de los problemas de biodepósitos.

4- Sustitución de las grapas de acero por otras de acero inox.

5- Reparación de los cables de tierra de los pararrayos.

6- Ejecución de los elementos y líneas arquitectónicas de evacuación de aguas.

7- Cortado con hilo de diamante del hormigón de unión entre las estructuras metálica y pétrea.

La intervención daría para un largo tratado. Para finalizar se efectuaron los rejuntados con mortero de cal, se efectuó la limpieza y tratamiento general y se desmontaron los andamios casi dos años después. Ambas agujas mantienen hoy su instrumentalización de comprobación. Permanentemente se verifican controles de "visu", observando el buen comportamiento en estos últimos ocho años.

Como anécdota, durante la ejecución de estas obras, iniciadas en marzo de 1994, durante el verano, en el mes de agosto, se produjo el desprendimiento y caída de una escultura de San Lorenzo. La peana de apoyo, bastante calada y conformada por dos bloques de 40 cm a "contra lecho", no pudo soportar el peso de la estatua al romperse la grapa metálica dorsal que la fijaba al muro. Como consecuencia, la escultura se destrozó contra el pavimento, cayendo desde 50 metros de altura. Afortunadamente no hubo más daños que la recomposición y nueva colocación de la estatua en su lugar. Se habló del ‘milagro de San Lorenzo'.

Este acontecimiento sí originó la inmediata decisión de proceder a la colocación de un andamio de protección, con sus correspondientes redes y mallas, para evitar daños a peatones o turistas que pudieran ocasionar la caída de fragmentos de piedra.

En tanto seguían los avances del Plan Director, se redactaron y ejecutaron los proyectos de restauración y limpieza integral en las capillas de los Condestables y del Santo Cristo. Ambas intervenciones se llevaron a cabo en los años 95 y 96. Equipos completos de restauradores efectuaron un delicadísimo trabajo de limpieza de paramentos verticales y bóvedas. Se eliminaron los morteros degradados y se sustituyeron por otros de cal. Se instaló, en la capilla del Santo Cristo, un sistema de calefacción por suelo radiante, eliminando la de aire caliente. Este nuevo sistema evita la acumulación de polvo y suciedad así como la arenización de los morteros.

También en la capilla de los Condestables se restauraron íntegramente los retablos de Gil y Diego de Siloe, así como el principal, también de Diego de Siloe y Felipe de Vigarny. Se recuperó la sillería del coro y el órgano, obteniendo un resultado que fue reconocido por Europa Nostra, que concedió un Premio de Restauración en el año 1996 a la intervención integral en esta Capilla.

Fachada de Santa María. El andamio de protección de la fachada de Santa María permitió la inspección total de cada uno de sus elementos y patologías. Se efectuaron tomas de muestras y se realizaron todo tipo de ensayos, es decir, se llevó a cabo un laborioso proceso de investigación, documentación e información analítica previo a la redacción del proyecto de rehabilitación. Como las patologías exteriores en todo el edificio eran prácticamente comunes se decidió una investigación exhaustiva susceptible de ser incorporada al Plan Director. En definitiva, se estableció un programa absolutamente científico que evitara la realización de ‘experimentos' fuera de control en ninguna de las operaciones de rehabilitación posteriores en el monumento. Todos estos pasos fueron efectuados por entidades científicas de absoluto prestigio y solvencia.

Así, la Cátedra de Petrología de la Universidad de Oviedo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Sevilla y la propia Universidad de Sevilla, a través del Instituto de Ciencia de Materiales, caracterizaron la caliza de Hontoria, las pátinas antiguas, los morteros in situ de cal, las patologías por humedades, líquenes y óxidos.

El Laboratorio de Análisis para la Restauración y Conservación de Obras de Arte investigó sobre procesos de envejecimiento acelerado con cientos de probetas de caliza de 5 x 5 x 5 cm, las veladuras de acabado y los efectos de la absorción‑ resorción.

Se han realizado de forma permanente por el Centro de Estudios e Investigaciones analíticas de los morteros nuevos de cal, determinando su composición ideal, resistencia y comportamiento a futuro.

Se han efectuado cortes estratigráficos de determinación cromática en policromías, verificaciones al microscopio electrónico de barrido, análisis químicos por energías dispersivas de rayos X, espectros de infrarrojos, analíticas cualitativas y cuantitativas de antiguas jabelgas, etc. por el Dr. en Ciencias Químicas Enrique Parra Crego.

También se tuvieron en cuenta todos los resultados de las investigaciones sobre cosidos, tensiones de rotura, posibilidad de prótesis, resinas epoxídicas, etc. llevadas a cabo por los laboratorios de Geocisa.

Finalizado todo este proceso de investigación se redacta el proyecto de rehabilitación de la fachada de Santa María y torres, que una vez aprobado por la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León se ejecuta siguiendo todas las determinaciones establecidas en el proyecto. Al efectuar la limpieza de la triple portada del Perdón aparecieron los resultados de las obras del año 1768 y siguientes. Estas tres puertas góticas maravillosas, cuajadas de esculturas y elementos decorativos, habían experimentado un alto nivel de degradación por la acción de la penetración de las aguas por la terraza superior. Asimismo, la cortina de agua originada por las gárgolas que el viento dominante se encargaba de dirigir contra la portada, unida a la secuencia de los hielos de los inviernos burgaleses, colaboraron al desastre.

Pero aquí no se hizo como en Notre Dame de París, rehaciendo las portadas góticas. Aquí se desmontaron en su totalidad y se construyeron las desafortunadísimas barroco-neoclásicas, con su colorido rojo. Se policromaron de este modo a fin de conseguir un efecto escenográfico de profundidad, ya que al haber sido eliminados baquetones, estatuaria y elementos ornamentales, sus abocinados lisos daban la sensación de planitud total. Esa es la historia.

Plan Director. En septiembre del año 1997 se entrega el Plan Director de la Catedral de Burgos, en el que se definen en su totalidad las conclusiones de todas las investigaciones efectuadas por el equipo pluridisciplinar. Al realizar el Plan Director, el Ministerio de Cultura realizó una planimetría fotogramétrica de carácter cuasitotal, que posteriormente se ha ido completando en cada proyecto parcial de intervención.

Desde el punto de vista histórico-artístico-arquitectónico se analizan las evoluciones estilísticas y físicas del monumento en su totalidad. Se estudiaron sus orígenes desde la arqueología y sus contenidos en bienes muebles, cuadros, tapices, orfebrería, esculturas y órganos hasta completar todo su riquísimo patrimonio como templo metropolitano.

El Plan Director contempla y estudia de manera fundamental las patologías detectadas y propone las soluciones mediante proyectos de rehabilitación, a la vez que establece las prioridades de tales actuaciones en orden a no dañar lo restaurado, sino siguiendo un programa definido.

Por último, tras establecer las valoraciones económicas de cada intervención y definir un tiempo de revisión, analiza los usos del edificio. Esta es una actuación de suma trascendencia dada la importancia de establecer la interactividad entre culto y otras funciones como la cultura o la turística. Hacer compatibles, sin interferencias, estos distintos usos supone la creación de distintos circuitos, zonas y horarios para que la Catedral funcione correctamente.

Asimismo, el Plan Director establece el Programa de Mantenimiento Vital para el edificio.

Conclusiones. Las conclusiones obtenidas una vez finalizado el Plan Director son:

1- Las patologías en el interior, con carácter general, se reducen a la acción del polvo, de humo de siglos, de humedades no resueltas en cubiertas y muros, arenizaciones y pérdidas de morteros de juntas con uso posterior de morteros no adecuados de cementos porland. Del mismo modo, en el interior aparecen fisuras y algunas grietas puntuales, si bien no existen problemas estructurales. Aparecen restos de materiales como ceras y algunas policromías de manera puntual. Los procesos de limpieza, recuperación y rehabilitación interior no son desde el punto de vista técnico excesivamente complejos, si bien muy laboriosos y en algunos casos, como en la capilla de Santa Tecla, por sus policromías y humedades, sí han sido necesarias labores de alta especialización. Siempre existe un elemento de complejidad especial por las dimensiones del edificio, los medios auxiliares, es decir, los andamios.

2- Las patologías exteriores, prácticamente generales, son las siguientes:

a. Grandes humedades. Resultado de la ineficaz evacuación de las aguas de cubiertas. Humedades múltiples en muros por la acción de agua vertida por gárgolas que el viento hace deslizar por los paramentos, con arrastre de los morteros de juntas, efecto del lavado de dichas aguas que también penetran al interior, generando sales y costra biogénica en el exterior, con desplacaciones posteriores en las zonas afectadas.

b. Arenización de los morteros de cal y uso de morteros no adecuados.

c. Pérdida de elementos arquitectónicos de funcionalidad específica.

d. Mal uso de elementos pétreos. Caliza de Hontoria trabajando a contralecho, provocando exfolizaciones verticales y grietas en estatuaria y elementos portantes.

e. Biodepósitos generalizados con desplacaciones.

f. Rotura de elementos pétreos por un sin fin de grapas de hierro que con su oxidación fracturan la piedra caliza.

g. Degradación generalizada de los conjuntos estatuarios y ornamentales por la suma de todos los agentes agresivos: craquelaciones, grapas, hielo, musgos y líquenes.

h. El peor de todos los daños: la sulfatación o yesificación tanto en muros de fábricas como en la estatuaria, de la caliza de Hontoria. Los depósitos de humos (anhídrido sulfuroso) van formando una capa de tono gris oscuro que acaba en costra negra en las zonas no lavadas por la lluvia. Posteriormente se transforma en ácido sulfúrico al tomar el agua de lluvia o la humedad y reacciona con el carbonato cálcico, caliza, ocasionando una reacción química de sulfatación. El proceso es irreversible y su extensión se efectúa como si de metástasis de cáncer de piel se tratara.

Más de 30 intervenciones. Con posterioridad a la aprobación del Plan Director se han desarrollado más de treinta intervenciones en distintas capillas interiores, portadas, rosetones, cimborrio y elementos singulares. El proceso de rehabilitación en todas siempre sigue la metodología establecida de un modo absolutamente científico en el Plan Director y en cada proyecto concreto aprobado por los organismos competentes. La intervención en la portada de Coronería, puerta norte de la Catedral, ha sido un proceso de auténtica documentación histórico‑arqueológica de dicha portada. Puerta que daba acceso al barrio más noble de la ciudad, se situaba frente a la plaza de los Correoneros, fabricantes de correas de cuero. Como la puerta del Sarmental, estaba dotada de sus correspondientes bancales, intercolumnios y, por supuesto, de un espléndido parteluz con la figura de Cristo.

Todo ello desapareció cuando Diego de Siloe ejecuta su Escalera Dorada y la cota de desembarco sobrepasa la de la calle en un metro y medio. Se eliminó el parteluz, se modificó la entrada mediante un arquito y modillones y se recreció la calle ocultando bancales y columnillas. Ahora, al menos se puede visualizar en su verdadera dimensión, si bien elementos importantísimos como el parteluz han desaparecido.

Los métodos de limpieza de piedra que se utilizan son tan inocuos que ni borran las labras de las caras de los sillares, ni las marcas de los canteros, ni, por supuesto, los restos de pátinas donde permanecen.

Hidrofugación superficial. En cuanto al tratamiento final de hidrofugación superficial y regularización cromática temporal, después de múltiples ensayos y comprobaciones, y ante las dudas de la aplicación de hidro u oleorepelentes no fluorados-no fílmicos, de distintas marcas comerciales, se optó por el uso de algo tan compatible como un hidróxido de cal, con leves pigmentos naturales y neutros en suspensión. Estas veladuras actúan como una piel de sacrificio temporal, en tanto la caliza se recarbonata superficialmente y adquiere su pátina natural en pocos años.

No queremos finalizar esta exposición del plan de trabajos llevados a cabo durante estos últimos diez años en la Catedral de Burgos sin significar que a la vez se está llevando a cabo, de manera permanente, el Programa de Mantenimiento, financiado en su totalidad por el Ilmo. Cabildo, lo que permitirá que las intervenciones realizadas y por realizar para la conservación del monumento, tan costosas en medios humanos, técnicos y económicos, no resulten efímeras.

No se debe pasar por alto el espíritu de colaboración entre todos los organismos implicados en esta maravillosa aventura de conservación de la Catedral de Burgos. Tanto el Ministerio de Cultura, desde el inicio en 1994 hasta la actualidad, como la Junta de Castilla y León y el Cabildo Metropolitano han conjuntado de la manera más respetuosa y eficaz sus esfuerzos para la consecución de esta tarea.

Desde este respeto y colaboración, entendida por la sociedad, se han conseguido unas magníficas ayudas económicas en forma de mecenazgos. Importantísimas todas, desde la más humilde a la más cuantiosa, por cuanto suponen de sensibilización en la conservación de algo tan significativo a nivel arquitectónico, histórico, cultural y religioso como la Catedral de Burgos. Iglesia cuya primera piedra, pusieron, allá por el año 1221 de nuestra era, un obispo sabio, Mauricio y un rey, luego santo, Fernando III. <<