Recuperar
las
corralas
>> Miguel Oliver García
Las corralas o "casas corredor" se convirtieron en el alma de Madrid a mitad del siglo XIX. Sus balconadas y patios fueron escenario de un buen número de obras teatrales, zarzuelas y también de las grandes decisiones e intrigas que marcaron el futuro de la ciudad. Gran parte de ellas se encuentran ahora en avanzado estado de deterioro. El Ayuntamiento ha salido en su ayuda para recuperar una parte de la historia de la capital.

La corrala es un modelo urbano de conjunto residencial propio de la arquitectura popular y de los barrios más típicamente madrileños. Para encontrar su origen hay que remontarse a finales del XVI cuando Madrid recogió el testigo de Toledo como capital de España. Este cambio político motivó la aparición de una fuerte corriente inmigratoria de nobles, funcionarios, religiosos, artesanos, mendigos y, en definitiva, gentes de todo tipo que acudían a la ciudad con el propósito de mejorar sus condiciones de vida. Madrid, por entonces, carecía de una infraestructura económica y urbanística lo suficientemente fuerte para acoger a toda esa remesa de inmigrantes. Así nacieron las ‘casas corredor', influidas también por la oleada rural que estaba llegando a Madrid y que introdujo las construcciones pequeñas.

Arquitectónicamente, una corrala es una edificación que puede tomar distintas formas pero que siempre mantiene dos elementos centrales: el patio y el corredor. La segunda mitad del siglo XIX supuso su época de mayor expansión. No había una gran obra de teatro o zarzuela que no fuera representada en estos edificios. Después, poco a poco, comenzaron a quedar en desuso. Hasta nuestros días.
Se calcula que en Madrid existen un total de quinientas ‘casas corredor'. El proyecto de rehabilitación del centro que acomete el Ayuntamiento de la capital incluye la regeneración de estos edificios para recuperar la belleza histórica del casco antiguo. Por este motivo, la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV) ha encargado, a través de un acuerdo con el COAAT de Madrid, un estudio a la Escuela de Arquitectura Técnica de la Universidad Politécnica de la capital, con el objetivo de contar con una ficha técnica de cada edificio y acometer, después, las obras de reforma que sean necesarias. En los primeros trabajos se analizaron un total de 160 corralas (3.813 viviendas), mientras que en la actualidad se están estudiando otras 200.
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La ficha de cada inmueble incluye un dossier fotográfico, datos sobre la fecha de construcción, superficie, nivel de ocupación, características de las fachadas, cubierta y estructura, materiales empleados, patologías y ‘datos de las infraviviendas que pudieran existir'.
Conclusiones. Las primeras conclusiones apuntan que el 67% de los edificios analizados se encuentra en un preocupante estado de deterioro. En una de cada cuatro corralas sus vecinos todavía comparten baños comunitarios, en sus fachadas hay claro riesgo de desprendimiento y, por si fuera poco, la fecha de construcción es una incógnita. Los materiales sobre las que se construyeron tampoco ayudan en estos casos. La mayoría de estos inmuebles se sustentan sobre pilares y vigas de madera. Hongos, humedades, insectos, erosión o, en ocasiones, el fuego han hecho estragos en sus avejentadas estructuras.
El Consistorio pretende reforzar sus pilares, reparar los elementos dañados, agrupar las minúsculas viviendas de menos de 20 metros cuadrados e instalar ascensores, calefacción y baños en todos los apartamentos para garantizar su supervivencia.
El concejal de Vivienda del Ayuntamiento, Sigfrido Herráez, señala que con este proyecto se pretende "cambiar las condiciones de habitabilidad de muchas familias y dotarlas de una calidad de vida que hasta ahora no tienen. Por supuesto -continúa- también buscamos recuperar unos edificios singulares que ayudaron al desarrollo de Madrid a partir del siglo XIX".
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El objetivo de la rehabilitación es mejorar las condiciones de habitabilidad de los inmuebles sin que se pierdan sus elementos característicos |
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Infraviviendas. Estos edificios que tanto ayudaron en el pasado se catalogan ahora como infraviviendas. La mayoría tiene una superficie inferior a 30 metros cuadrados, no se encuentra en buenas condiciones higiénicas ni cuenta con ventilación. Gran parte de ellas tienen cuatro dependencias: dos dormitorios, una cocina y un distribuidor comedor, a razón de seis metros cuadrados por estancia.
Ventura Rodríguez, profesor de la Escuela de Arquitectura Técnica de la Politécnica y uno de los directores del proyecto, señala que las frágiles estructuras de madera constituyen el gran problema de las corralas. "Los ataques de termitas, hongos o las humedades -señala- son la gran amenaza que tienen. Por culpa de ellos, algunos inmuebles se encuentran en estado comatoso y poco se puede hacer ya por ellos".
Los arquitectos técnicos recomiendan un tratamiento exterior con productos químicos para frenar el deterioro de este material. Si no se consigue reinvertir el proceso, se aconseja sustituir las piezas para reforzar las estructuras. Los expertos prefieren que los recambios también sean de madera en caso de que tenga un sentido estético. De lo contrario, conviene optar por un elemento metálico. Las piezas metálicas, sin embargo, también deben estar sometidas a un proceso de mantenimiento, ya que también corren el riesgo de oxidación.
Pero ésa es sólo la primera de las reparaciones a las que hay que someter a estos edificios. Tal vez sea la más importante, pero no la única. Suelos, aislamientos, fachadas, carpinterías y cristalerías, canalizaciones, bajantes, además de reutilizar el espacio interior, constituyen los siguientes pasos para rehabilitar estas construcciones. Todo ello para que las ‘casas corredor' puedan adaptarse a las necesidades y características de una familia del siglo XXI.
Las primeras investigaciones revelan que la longitud media de sus fachadas es de 11,4 metros. En tres de cada cuatro se han efectuado ya obras de rehabilitación, aunque el estado de conservación es regular o malo en el 27% de los casos. El 17% presenta grietas y una de cada tres tiene daños en revestimientos. En las fachadas interiores (donde se sitúan los característicos corredores que dan acceso a las viviendas), más de la mitad no presentan un buen estado de conservación y el riesgo de desprendimiento es una posibilidad en el 43% de los casos.
Las humedades por filtraciones de agua en los tejados también son bastante frecuentes.
Plantas. Las ‘casas corredor' suelen contar con cuatro plantas. El estudio apunta que el 56% de estos edificios han sufrido ya alguna reforma integral. La rehabilitación está centrada principalmente en los edificios en régimen de alquiler, que son los más numerosos y que se encuentran en peor estado. Con su restauración se trata de mejorar sustancialmente las condiciones de habitabilidad del inmueble, respetando en la medida de lo posible su forma y elementos característicos.
En las corralas rehabilitadas se reduce el número de viviendas ampliando la superficie de las que permanecen (a partir de 40 m2), y se incorpora un cuarto de baño en cada una de ellas. También se crean instalaciones generales de agua, luz y gas, nuevos frentes de iluminación y ventilación (que anteriormente sólo procedían del patio), se mejoran la fachada y el portal, y si el espacio lo permite se instalan ascensores en el hueco que deja el anterior baño común. Todas estas reformas influyen de forma directa en la utilización del espacio. Contribuyen a que los vecinos enfoquen en menor medida su actividad hacia el patio (que ha perdido muchas de sus funciones comunitarias), y en mayor medida hacia el interior de la vivienda, donde ahora poseen lo que antes compartían con el resto de la comunidad, como los servicios o el agua.
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Existe, por tanto, una mayor intimidad, aunque en las corralas se siguen escuchando las conversaciones de los vecinos, las radios y las televisiones; los niños llorando y la ropa tendida de los inquilinos sigue ocupando el patio. Todo ello es resultado de compartir un pequeño espacio entre varias decenas de personas. <<
En
su afán por recuperar estas históricas construcciones, el Ayuntamiento de
Madrid ha adquirido ya una treintena de estos edificios. Las pésimas
condiciones estructurales, así como las nefastas condiciones en las que vivían
sus inquilinos empujaron al Consistorio a comprarlas. El presupuesto municipal
para estas adquisiciones es de ocho millones de euros.
La intención de los responsables municipales es ir aumentando anualmente la partida. "Debemos seguir comprando para sacar de la ruina estas edificaciones", comenta el concejal de Vivienda. La mayoría de estas construcciones propiedad del Ayuntamiento se encuentran en el barrio de Lavapiés. Allí sus vecinos son realojados en pisos de la EMV mientras los técnicos municipales proceden a la renovación de sus estructuras.
Las corralas compradas por el Ayuntamiento contabilizan un total de 600 viviendas. la EMV comenzó hace nueve años la adquisición de estos edificios. Su estado era muy precario y la mayoría se encontraban habitados por "okupas" y extranjeros sin papeles. En los cinco primeros años el organismo municipal destinó 10,2 millones de euros para adquirir once edificios del siglo XVIII. En total se reformaron 229 viviendas. Todas se encuentran en Centro. Arganzuela, Tetuán, Chamberí, Carabanchel, Latina y Vallecas, también con un amplio catálogo de estas construcciones, esperan su turno.
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Ocho millones de presupuesto para la compra |
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La intención de los responsables municipales es ir aumentando anualmente la partida. "Debemos seguir comprando para sacar de la reúna estas edificaciones", comenta el concejal de Vivienda. La mayoría de estas construcciones propiedad del Ayuntamiento se encuentran en el barrio de Lavapiés. Allí sus vecinos son realojados en pisos de la EMV mientras los técnicos municipales proceden a la renovación de sus estructuras. Las
corralas compradas por el Ayuntamiento contabilizan un total de 600
viviendas. La EMV comenzó hace nueve años la adquisición de estos
edificios. Su estado era muy precario y la mayoría se encontraban
habitados por "okupas" y extranjeros sin papeles. En los cinco
primeros años el organismo municipal destinó 10,2 millones de euros
para adquirir once edificios del siglo XVIII. En total se reformaron 229
viviendas. Todas se encuentran en el Centro, Arganzuela, Tetuan,
Chamberí, Carabanchel, Latina y Vallecas, también con un amplio
catálogo de estas construcciones, esperan su turno. |