EN LA X CONVOCATORIA SE DIVERSIFICARÁ EL NÚMERO DE GALARDONES

Los Premios Nacionales de Seguridad en la Construcción culminan su primera década

 

Diez años incentivando la prevención. Los Premios Nacionales de Seguridad en la Construcción (Premios Caupolicán), que convoca el Consejo General de Colegios de Aparejadores y Arquitectos Técnicos,   han cumplido su primera década de vida y encaran la próxima ampliando el número de categorías a las que concurrir con aquellos trabajos que supongan una aportación a la necesaria labor preventiva. Los tres premios que anualmente se concedían -Innovación e Investigación, Divulgación e Iniciativa Universitaria- se convertirán en cinco en la convocatoria que se cerrará el próximo 31 de marzo.


        

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l acto de entrega de los últimos Premios Nacionales de Seguridad en la Construcción (IX edición de los Premios Caupolicán) ha servido de marco para la celebración del X aniversario de una ya antigua iniciativa del Consejo General de la Arquitectura Técnica, con la que se pretende fomentar y reconocer los esfuerzos realizados en materia preventiva. Pero, además, ha sido el momento elegido para anunciar que en la nueva edición se ampliará, de tres a cinco, el número de premios a conceder.
         En la X convocatoria se mantendrán los tradicionales premios a la Innovación e Investigación y a la Iniciativa Universitaria. El primero de ellos, abierto también a investigadores universitarios, tiene una dotación de un millón de pesetas y está destinado a aquellos trabajos, estudios, equipos, sistemas de gestión, etc, que puedan favorecer la prevención de los riesgos laborales en la construcción. El segundo, con una dotación de 500.000 pesetas, se dirige a equipos de profesores y alumnos de las Escuelas Universitarias de Arquitectura Técnica.


        El Presidente del Grupo Dragados, Demetrio Ullastres, y las estudiantes de Arquitectura Técnica recogieron sus premios

Formación

A estos premios, ya tradicionales, se unirá el dedicado a la Formación, dotado con quinientas mil pesetas, y al que podrán concurrir empresas del sector e instituciones que ejerzan labores formativas y que hayan desarrollado y puesto en práctica sistemas, planes o programas de formación sobre seguridad y salud laboral en la construcción.
         Por otra parte, el antiguo premio a la Divulgación, se desdoblará ahora en dos nuevos galardones. Así, se premiará la Información Pública y la Información Técnica. Al primero de ellos podrán presentarse los profesionales de la información y medios informativos generales que hayan realizado campañas para la prevención de los riesgos en la construcción, mientras que el segundo estará destinado a premiar a los profesionales o medios informativos del sector. Cada uno de estos premios tendrá una dotación de quinientas mil pesetas.
         También, y a partir de esta próxima convocatoria, el jurado de honor, en el que se encuentran representados, además de la organización convocante, Administración, empresarios, sindicatos y medios de comunicación, se verá asistido por jurados técnicos. Compuestos cada uno de ellos por tres o cuatro especialistas en las respectivas materias a que se refieren las categorías convocadas, estos jurados técnicos propondrán los finalistas y premiados, comunicándolo al jurado de honor para su posterior proclamación.
         Las modificaciones introducidas para la próxima convocatoria fueron ampliamente comentadas en el transcurso de la entrega de los Premios Nacionales de Seguridad en la Construcción 1999, celebrada en el Paraninfo de la Universidad Politécnica de Madrid. El acto contó con la presencia, entre otras personalidades, del rector, Saturnino de la Plaza; del secretario general de la institución académica, Miguel Oliver; de José Antonio Otero, presidente del Consejo General; y de su secretario general, Jorge Pérez Estopiñá.


El rector de la Universidad Politécnica de Madrid y el Presidente del Consejo General presidieron la apertura

         Los galardonados en la IX edición de los Premios Caupolicán recibieron sus reconocimientos de manos del jefe del área de construcción del Ministerio de Industria, Mariano Echevarría, de la concejal delegada del área de Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento de Madrid, Elena Utrilla, y del director del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, Leodegario Fernández, quien fue el encargado de cerrar el acto.
         Como se recordará, en la última edición fueron la empresa Dragados, en el apartado de Divulgación, y dos alumnas de la Escuela Politécnica de Arquitectura Técnica de Alicante, en la modalidad de Iniciativa Universitaria, quienes se alzaron con los Premios Nacionales a la Seguridad en la Construcción.
         El presidente del Grupo Dragados, Demetrio Ullastres, recogió el premio concedido a la “Campaña para integrar a las empresas subcontratistas en la gestión de la prevención de los riesgos laborales”. La aportación del Servicio de Prevención de la División de Construcción de Dragados fue considerada por el jurado “una iniciativa necesaria, realizada a nivel nacional, como continuación del procedimiento interno de gestión de la prevención implantado por esta compañía”
         Por lo que respecta al premio a la Iniciativa Universitaria, Clara Jordá y Eva Uriarte, recogieron el diploma del que se han hecho merecedoras por un riguroso y sistematizado estudio de seguridad y salud de una obra de edificación, elaborado bajo la dirección del profesor Gustavo Arcenegui.
Aunque el jurado dejó desierto el premio correspondiente a la categoría de Innovación e Investigación, se entregaron en el acto las menciones honoríficas. La primera de ellas correspondió a un trabajo presentado por Construcción y Gestión de Servicios y el Instituto Eduardo Torroja de Ciencias de la Construcción, y la segunda al elaborado por Procona, con la colaboración de la Comisión Territorial de la Fundación Laboral de la Construcción de Navarra.

        Mención honorífica se concedió también a la “Memoria y documentación complementaria sobre la difusión de la prevención de los riesgos laborales en la construcción”, presentada por el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid. Igualmente, obtuvieron mención honorífica Carmen Equiza, Daniel Quemada y Jesús Vallejo, estudiantes de Arquitectura Técnica en la Universidad de Navarra. Los jóvenes presentaron un trabajo titulado “Rampa de vertido autoguiada”, dirigido por el profesor Juan Alfonso Revenga.
         Por otra parte, varios trabajos recibieron diploma acreditativo. En la categoría de Innovación, fueron acreedores de los mismos la tesis doctoral “Espacio: roles, ritos y valores entre los constructores de edificios”, del profesor Pascual Úbeda de Mingo, así como los trabajos “Plataforma de descarga en cubierta”, de Constructora Los Álamos, y el “Sistema provisional de protección para bordes de forjado”, presentados por José Antonio Larrosa y Juan Alonso, de Alicante.


Pascual Úbeda analizó los aspectos humanos de la seguridad

En la categoría de Divulgación, obtuvo diploma el trabajo “Introducción del manual de procedimientos de coordinación”, presentado por Copredije.

Conferencias
Previamente a la entrega de los Premios de la novena edición, se desarrollaron dos conferencias, a cargo de dos arquitectos técnicos, profesores de las EUAT de Madrid y Sevilla.

         La primera de ellas, titulada “Aspectos humanos que influyen en la seguridad laboral en la edificación”, fue impartida por Pascual Úbeda de Mingo, sociólogo y arquitecto técnico, catedrático de la Escuela de Madrid. El profesor centró su intervención en su experiencia laboral como arquitecto técnico, para analizar la incidencia de las relaciones personales en las condiciones de trabajo de las obras de construcción.       


Francisco de Asís Rodríguez, en un momento de su conferencia

Por su parte, Francisco de Asís Rodríguez Gómez, profesor en la Escuela de Sevilla y secretario del COAAT de la capital hispalense, analizó en su conferencia -“Gestión empresarial al servicio de la coordinación eficaz en las obras de construcción”-la planificación de las actividades preventivas a lo largo de las fases de la construcción, las responsabilidades de constructores y promotores respecto a la implantación de sistemas de prevención eficaces y el papel de los coordinadores en este campo. “Aunque cada participante -señaló el conferenciante- tiene una influencia distinta en el proceso, ha de plantearse la diferencia entre el compromiso que obliga a promotores, públicos o privados, y a técnicos. Los primeros están obligados a dar resultados en relación con el producto; los técnicos, a aportar los medios para apoyar la actividad de su cliente. En función de ello, se requerirá a cada uno la responsabilidad que se derive por incumplimiento de lo pactado”.