BARANDILLAS DE ALUMINIO

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Hasta la aparición del aluminio, la madera y el acero eran los materiales preferidos para construir las barandillas.

Son varias las razones que hacen del aluminio un material idóneo para su empleo, pero la más importante está en su plasticidad y su límite elástico, que lo hacen fácilmente adaptable para su transformación en perfiles de las más diversas y complicadas secciones.

Otra importante razón para el uso de barandillas de aluminio es su resistencia, que las hace permanecer inalterables incluso con el paso del tiempo. También estos productos permiten numerosas posibilidades de diseño. Existen infinitas combinaciones, mediante la utilización de paneles de diferentes componentes, como resina acrílica, materiales compuestos, chapa de aluminio perforada o vidrio laminado.

Las aleaciones de aluminio que se utilizan en la fabricación de perfiles extruidos para balcones deberán ser de calidad anodizable y estar expresamente recomendadas para su utilización en edificación.

El tratamiento de la superficie del material se realiza para conseguir la protección y la coloración necesarias. Se realiza por dos métodos, que son el anodizado y el lacado. La anodización permite sobreponer en las aleaciones de aluminio una capa de aluminio cristalino de gran dureza, que a su vez puede recibir colorantes orgánicos o depósitos metálicos de diversos colores. El tratamiento de superficie por lacado es un procedimiento que puede realizarse a base de polvo o por laca líquida.

En estas barandillas de aluminio resulta muy importante conseguir una fácil instalación y adaptación, independientemente del diseño del soporte. Esto, unido al montaje rápido, dará la solución a una barandilla adecuada. Tampoco hay que olvidar su utilización en la renovación o en la rehabilitación, sectores en los que las barandillas de aluminio son especialmente apreciadas.

Una característica importante de las barandillas de aluminio es la tolerancia de ajuste. La posibilidad de colocar las barras del soporte holgadamente, incluso sobre superficies irregulares, facilitará el conseguir una buena terminación.

Existen en el mercado gran cantidad de diseños de barandillas de este material. Van desde el estilo clásico con barrotes, adecuado tanto para edificios nuevos como antiguos, a barandillas con los perfiles redondos, o las de combinaciones de bandas horizontales de distintos diámetros. Estas últimas se adaptan muy bien, sobre todo, a zonas curvadas.