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CALEFACCIÓN MONOTUBO
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La instalación de calefacción por agua consta de algunos elementos vistos, como la caldera o el calentador, y los paneles o radiadores. Pero una parte esencial permanece oculta. Es la red de distribución, la que lleva el agua caliente desde la fuente de producción a los diferentes aparatos, y de éstos de nuevo a la caldera o calentador, manteniendo una circulación constante que garantiza disponer de la temperatura idónea en cada zona de la vivienda.
Esta red se compone generalmente de dos circuitos, uno llamado de ida, que distribuye el agua caliente a cada aparato, y otro, denominado de retorno, que devuelve al equipo calefactor el agua que ha recorrido el radiador y que se enfría algo en este proceso.
Este sistema no se ha utilizado siempre así en las instalaciones de calefacción. En la época del gran desarrollo y crecimiento, un tanto descontrolado, de nuestras ciudades, en la década de los años 60 y 70, se utilizó con cierta frecuencia el denominado sistema "monotubo", que básicamente consistía en crear un anillo continuo que recorría todos los radiadores hasta volver al calentador.
De esta forma se economizaba material, al bastar con la mitad de las tuberías, y, por otra parte, los paneles eran más baratos que los radiadores convencionales. Pero este abaratamiento de la instalación comporta algunos inconvenientes para el usuario de la vivienda.
En primer lugar, al ser un conducto continuo, el agua llega muy caliente al primer radiador, y va descendiendo la temperatura según va recorriendo la vivienda, llegando al último radiador mucho más templada, por lo que para mantener un ambiente medio agradable, alguna habitación está sobrecalentada y otras se encuentran más frías, siendo además las más próximas a las cocinas. Como éstas no suelen disponer de radiador, tampoco se aprovechan del calor de la estancia contigua, como el resto de las habitaciones.
Los radiadores, generalmente en forma de panel, tienen la toma y la salida del agua en el mismo punto, por 10 que reducen su eficacia frente a los radiadores convencionales, sean éstos de aluminio o chapa.
Pero el mayor problema surge cuando se desea reformar la vivienda e incorporar algún nuevo elemento, o cuando existe algún punto de fuga. La causa está en que estas instalaciones antiguas se realizaron con tubos de un mínimo grosor, que no admiten la soldadura convencional. Empalmar en las instalaciones nuevas tuberías, o realizar una rosca perimetral para prolongar las existentes, resulta una tarea difícil y con un alto riesgo de que la unión no garantice la estanquidad a medio plazo.
Por todo ello, si hay que realizar reformas en la vivienda que afecten a la instalación de calefacción, hay que cerciorarse previamente de la modalidad de circuito que posee, y en caso de ser monotubular, ponerse en mano de personal con experiencia en trabajos con este tipo de instalaciones antiguas.