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CONTROL DE CALIDAD DE LAS INSTALACIONES
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Un edificio está compuesto por diferentes instalaciones que desde su diseño hasta su puesta en marcha que son controladas por medio de una serie de operaciones e inspecciones para conseguir la calidad requerida.
El control de calidad consiste en inspeccionar las diferentes instalaciones del edificio. Primero desde la visión general del proyecto y construcción de las diferentes instalaciones de edificación, y después del montaje de los componentes y el funcionamiento de estas instalaciones, todo ello sin olvidar tener siempre presente la reglamentación de obligado cumplimiento a que están sujetas.
El control de calidad que se realiza en las instalaciones de un edificio es similar al del resto de especialidades de edificación en cuanto a su procedimiento y metodología.
En el control de calidad se sigue un procedimiento ordenado de actividades concatenadas de verificación y recopilación de documentación que abarcan desde la fase de proyecto, control de los materiales y equipos, control de ejecución y pruebas de funcionamiento.
Al comenzar con la revisión del proyecto de instalaciones se verifican las condiciones de funcionalidad, seguridad y comportamiento en servicio de las mismas. Y como ya decíamos siempre considerando las normas de obligado cumplimiento.
En el control de materiales se recopilan los certificados de garantía del fabricante y se realizan los ensayos indicados por la normativa, obligados por el control de recepción, o por ser exigidos en el proyecto.
Durante el montaje de las instalaciones se realizan inspecciones sistemáticas donde se comprueba si la ejecución de las unidades de obra es acorde con las especificaciones aplicables a las mismas, contenidas en el proyecto o en las normas de uso común y normativa de obligado cumplimiento.
Además en la fase de montaje de las instalaciones se comprueba que los materiales, equipos y componentes a instalar son los indicados en el proyecto, que lleguen a obra en debidas condiciones y avalados, en su caso por los certificados de calidad correspondientes.
También se verifica que las secuencias y operaciones del montaje son las adecuadas y que no interfieren con la calidad de otras instalaciones.
Por último, tras la puesta en marcha de la instalación realizada por el instalador, están las pruebas finales de funcionamiento de las instalaciones, con las que se verificará que las instalaciones cumplen con el cálculo establecido en el proyecto y su buen funcionamiento de acuerdo al fin para el que han sido diseñadas.