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DOBLE ACRISTALAMIENTO
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El acristalamiento constituye uno de los elementos de la construcción en el que una mínima variación de sus características físicas puede aportar notables mejoras en el interior de las viviendas.
Hasta la década de los años 70 la práctica totalidad de los vidrios que se colocaban en ventanas y miradores eran lunas de 4 o 6 milímetros de espesor. Los requerimientos de confort frente a la temperatura exterior y al ruido eran menores a las actuales, y la demanda de calidad en la habitabilidad de las viviendas aún no se había desarrollado plenamente.
Los cambios sociales, la aspiración a un elevado nivel de confort y el considerable aumento del ruido exterior han afectado de forma esencial al cerramiento de nuestras casas, obligando a la incorporación de nuevos productos y sistemas, que cumplan, además, con las nuevas normas y reglamentos que se han promulgado en el sector de la edificación.
La aparición del sistema de doble acristalamiento vino a resolver uno de los principales problemas que planteaba el vidrio único tradicional, al producir un aumento importante del aislamiento térmico de los hogares.
Generalmente se trataba de disponer 2 vidrios de 4 o 6 milímetros de espesor, con una cámara intermedia estanca, componiendo un conjunto único que garantizará su correcto funcionamiento. Este conjunto proporciona no solo un mejor aislamiento frente a la temperatura exterior, sino que produce una reducción de la transmisión del ruido, mejorando por ello la acústica de la vivienda.
La continua investigación realizada en las dos últimas décadas sobre estos acristalamientos dobles, y sus resultados prácticos, han conducido a dos importantes variaciones. Por una parte se ha verificado que proporcionan mejores resultados térmico-acústicos disponer de dos vidrios de distinto espesor, por lo que empieza a generalizarse la utilización de combinaciones de acristalamientos con vidrios de 6 y 4 milímetros, o de 8 y 6, con separaciones entre 4 y 10 milímetros en función de la carpintería en la que se montan. Por otra parte se han desarrollado nuevos acristalamientos dobles, en los que el elemento exterior es un vidrio sobre el que se ha depositado una fina capa metálica invisible, que puede ser transparente e incolora, y que proporciona un eficaz control de la radiación solar, reduciendo la emisividad del calor, por lo que resulta especialmente adecuado para zonas con climatología adversa, comportándose muy bien tanto en zonas muy frías, como en las más calurosas.
Este control solar puede reducir hasta un 50% la energía calorífica que atraviesa los vidrios simples tradicionales, y hasta un 30% el comportamiento de un acristalamiento doble tradicional durante el verano. Estos valores son aún más altos en invierno, evitando la pérdida del calor de nuestras viviendas hasta en un 70% respecto de los acristalamientos simples.
Por todo ello resulta aconsejable estudiar las ventajas que proporcionan los diferentes sistemas de acristalamiento doble incorporados en los huecos de ventanas, puertas de balcones y miradores.