Cercha ha culminado un cambio radical, un rediseño completo de la primera a la última página. Los criterios formales se han basado en conseguir una publicación más moderna, más clara, en la que el color se configura como elemento diferenciador de sus secciones.

Los contenidos permanecen en su línea: la de ofrecer la imagen de los aparejadores y arquitectos técnicos a través de su trabajo, de su imprescindible aportación a las obras de edificación que dirigen, de su implicación en el mantenimiento y la rehabilitación, de su aportación a los avances tecnológicos, de su esfuerzo para conseguir una construcción acorde a las actuales exigencias de calidad y cada vez más respetuosa con el medio ambiente.

Como los anteriores, este número recoge la materialización de la labor de la arquitectura técnica en la edificación. ¿Se podría haber ejecutado sin pilares intermedios una obra de la amplitud del Palacio de Congresos de Cataluña sin la técnica aplicada a la arquitectura? ¿Hubiese sido posible, sin la existencia previa de importantes actuaciones de mantenimiento, que un edificio centenario como el Alcázar de Sevilla haya pasado con nota la ITE? ¿Qué habría sido del pabellón que representó a Aragón en la Expo de Sevilla sin el trabajo de desmontaje y montaje protagonizado por un equipo de arquitectos técnicos?

En cualquier caso, la nueva imagen de Cercha no es un hecho aislado. Detrás subyacen las profundas transformaciones que se han producido en el ejercicio profesional y la puesta al día de nuestras instituciones. El diseño que estrenamos quiere ser el espejo de la adaptación de los colegios a las demandas sociales. A través de Cercha decimos lo que somos, en qué lugar estamos y hacia donde nos dirigimos. Y lo hacemos -como ha ocurrido con el nuevo diseño de la revista- sin complejos y sin miedos: desde una profesión que, tras la promulgación de la LOE, ha encontrado definitivamente su espacio y que se encuadra en unos colegios renovados en sus objetivos y su funcionamiento. <<