Un Código
largamente
esperado 
       

Dos años de trabajo por parte del Ministerio de Fomento, apoyado por una colaboración amplia y entregada por parte de los agentes del sector, entre ellos el Consejo General de Colegios de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, abre la esperanza de contar en breve con un cuerpo normativo básico, coherente y actualizado sobre edificación, que nos permita superar la actual proliferación de normas técnicas dispersas, y algunas de ellas obsoletas.

El CTE, todavía en fase de consulta, establecerá un conciso tratado sobre las prestaciones que deben cumplir los diferentes elementos constructivos de las edificaciones, las soluciones comúnmente admitidas y las condiciones de aceptación y verificación de aquellas otras que se apoyen en las nuevas tecnologías que, sin duda, irán apareciendo en el mercado. Por ello, el documento, ya largamente esperado, será bien recibido en la medida que consiga unificar criterios sobre los requisitos básicos de la edificación relativos a la seguridad y la habitabilidad.

Varios son los retos que afrontará este nuevo documento, nacido para contribuir de forma decisiva a incrementar la calidad de lo construido, y no sólo en las grandes obras, sino también en aquellas ‑la inmensa mayoría‑ que constituyen el quehacer habitual de los técnicos. Quizás las iniciativas más novedosas sean las relativas a la seguridad estructural de los edificios, al establecerse nuevas exigencias de sistemas materiales o técnicas constructivas para las que existían importantes lagunas en la normativa previa, como es el caso de las cimentaciones, de las estructuras de madera, las estructuras mixtas y las estructuras existentes. Capítulo importante será también el relativo al respeto medioambiental, en su vertiente de ahorro energético y del consiguiente aislamiento de las edificaciones.

Hasta la culminación de los trabajos, el primer borrador del Código Técnico de la Edificación, abierto a la aportación de todos desde el mismo momento del inicio de su elaboración, permite confiar en que el resultado final consiga su objetivo de calidad. Y esperemos que lo haga sin repercusión en los costes de producción.<<