Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España 2004-20012 (E4)

El 28 de noviembre de 2003, fue aprobada por el Consejo de Ministros la Estrategia de Ahorra y Eficiencia Energética en España 2004-2012, también denominada, de forma abreviada, E4. Este capítulo se destina a presentar un resumen de la Estrategia, que se estructura, tras los párrafos introductorios, en cuatro grandes bloques: Marco de referencia y justificación de la Estrategia; Escenarios y objetivos de la Estrategia; Análisis sectorial; y Resumen y conclusiones.

La eficiencia energética, que constituye un elemento básico dentro de los objetivos de la política energética nacional y comunitaria, encuentra así un nuevo marco para su mejora en nuestro país.

A mediados de los setenta, tras la primera gran crisis del petróleo, se hizo patente la importancia de la energía en el devenir económico y, en la mayoría de los países de la OCDE, se adoptaron políticas para mejorar la eficiencia energética y reducir la dependencia del petróleo, cosa que en España se produjo con cierto retraso con respecto a la mayor parte de países occidentales.

La promulgación de la Ley 82/80, de Conservación de la energía, fue el verdadero punto de partida de las políticas de eficiencia energética y diversificación de fuentes en nuestro país, y a partir de ella se ha ido desarrollando todo un tejido normativo, cada vez más armonizado con el de la Unión Europea en el proceso de formación del Mercado único.

De acuerdo con el nuevo marco en el que se desarrolla la política energética comunitaria, caracterizado por la liberalización de mercados y el respeto al medio ambiente, la Estrategia recientemente aprobada en España viene a sumarse a una serie de importantes medidas adoptadas en nuestro país en los últimos años, entre las que cabe señalar:

Así, la aprobación de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España era necesaria y oportuna, especialmente por tres motivos:

La Estrategia ha sido elaborada en virtud de la resolución aprobada por el Congreso de los Diputados en el Debate del Estado de la Nación en julio de 2002 y del Acuerdo de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, que en su reunión de 17 de octubre de 2002, encomendó a la Secretaría de Estado de Energía, Desarrollo Industrial y de la Pequeña y Mediana Empresa, la realización de la Estrategia, asumiendo la Dirección General de Política Energética y Minas y el IDAE el compromiso de desarrollarla.

Para ello, se abrió un proceso de amplia participación, mediante la constitución de Grupos Sectoriales -formados por los diferentes departamentos ministeriales con competencias sectoriales- y mediante la consulta a diferentes organismos públicos, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos -a través de la Federación Española de Municipios y Provincias-, colectivos sociales y asociaciones privadas, contándose asimismo con el asesoramiento de consultoras técnicas especializadas.

En el marco de dicho proceso, el IDAE realizó una evaluación del potencial de mejora de la eficiencia energética y de las medidas que debían desarrollarse para alcanzarlo. A continuación, la Estrategia fue debatida con los colectivos públicos y privados, al objeto de alcanzar el mayor consenso y compromiso posible en su puesta en marcha. Especialmente relevantes han sido las aportaciones de las Comunidades Autónomas, municipios y colectivos receptores de las medidas propuestas.

Con un horizonte temporal que abarca el periodo 2004-2012 y a partir del contexto económico, energético y medioambiental, la E4 parte para su elaboración de las previsiones de consumos de energía del Escenario Base, que han servido también de marco de referencia para la elaboración del documento de Planificación de los Sectores de Electricidad y Gas (con la salvedad de que en esta Estrategia el periodo de análisis se ve ampliado hasta el año 2012). Las mejoras derivadas de las medidas previstas en la Estrategia dan lugar al denominado Escenario de Eficiencia, diseñado de tal forma que recoge la evolución esperada de los consumos de energía, una vez llevadas a cabo las medidas propuestas en cada uno de los sectores analizados.

La Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética se estructura sobre la base del análisis energético de cada uno de los principales sectores y/o categorías de consumo, mediante aproximaciones metodológicas encaminadas a evaluar en cada uno de ellos el potencial de mejora de la eficiencia energética existente, tanto tecnológico como derivado de la modificación de pautas de consumo.

 

Marco de Referencia y Justificación de la Estrategia

Concepto de Eficiencia Energética

 

Aunque a priori pudiera pensarse que "eficiencia energética" es un concepto autoexplicativo y que, por tanto, el alcance del mismo está claramente delimitado, la realidad muestra que se trata de un término polivalente, como lo demuestran las dificultades que encuentran los expertos para ponerse de acuerdo a la hora de establecer indicadores específicos de eficiencia energética.

Casi siempre se tiende a sobredimensionar la componente tecnológica de la eficiencia energética frente a otros elementos. Siendo importante, la componente tecnológica no es necesariamente la principal y sobre todo no siempre resulta la más afectada durante la puesta en marcha de cierto tipo de medidas. Por ello, parece oportuno delimitar en lo posible lo que entendemos como eficiencia energética.

Algunos ejemplos pueden servirnos de ayuda. Todos reconocemos como medida de eficiencia energética el aislamiento de las viviendas, al mantener el nivel de confort con un ahorro de energía. Pero este ahorro energético que se produce a nivel individual no necesariamente se visualiza a nivel del conjunto de la comunidad. Un incremento en el número de viviendas construidas o un aumento de la demanda de confort (más electrodomésticos, aire acondicionado, etc.), pueden enmascarar las mejoras en la eficiencia energética alcanzadas a nivel individual.

Esta acepción de la eficiencia energética, como componente tecnológica de la misma, puede visualizarse también en cualquier sector productivo. Un cambio en el proceso de producción puede traducirse en la necesidad de una menor cantidad de energía por unidad de producción. Asistimos, también en este caso, a una mejora en la eficiencia energética a nivel individual de una determinada empresa o conjunto de empresas. Sin embargo, esta mejora puede ser contrarrestada por una mayor producción o por un desplazamiento hacia sectores energéticos más intensivos en energía, sin que se produzca una reducción en la demanda energética.

Otra forma de disminuir el consumo de energía es incrementando de forma significativa sus precios. Sin embargo, siguiendo los ejemplos anteriores, si esto se traduce en una pérdida de niveles de confort o de competitividad empresarial, no necesariamente estaremos frente a una medida de eficiencia energética propiamente dicha, sino frente a una medida coyuntura[, que puede no generar ahorro energético y, en cambio, sí lesionar el crecimiento económico.

En resumen, las mejoras tecnológicas co asociadas con la eficiencia energética no son los únicos componentes de ésta. Una política de eficiencia energética debe incluir medidas tecnológicas, cambios de comportamiento en el uso de la energía y también modificaciones de índole económica.

Los objetivos de la política energética española incluyen una apuesta tanto hacia la mejora de la eficiencia de los procesos de transformación, como de la eficiencia en el uso final de la energía.

  La Eficiencia Energética en el Contexto internacional

La mayoría de los países de nuestro entorno son conscientes de la importancia de la eficiencia energética como parte integrante de los procesos productivos y de las condiciones de confort y bienestar de la población. Además, el hecho de que la Unión Europea y los restantes países de la ME posean un grado de dependencia elevado (entre el 50% y el 8o%) de las importaciones energéticas del exterior, hace imprescindible la búsqueda de métodos para reducir el consumo por unidad de actividad económica o por nivel de confort, conduciendo a una mejora de la competitividad global de la economía mediante un uso eficiente de la energía.

También tiene una incidencia directa en el objetivo de desarrollo sostenible, que parte de la consideración de que la mejora de la competitividad de la economía en el mundo y la protección del medio ambiente son objetivos compatibles.

Por ello, los distintos países industrializados están adoptando, por sí mismos o en organizaciones supranacionales, diversas medidas que fomentan el ahorro y la mejora de los índices de intensidad energética.

Dentro de las acciones de la Unión Europea, cabe destacar el Libro Blanco de la Energía ("Una Política Energética para la Unión Europea"), aprobado en diciembre de 1995 y desarrollado, entre otros, en los documentos Libro Verde Hacia una Estrategia Europea de Seguridad de Abastecimiento Energético, publicado en 2001 y el Programa "Intelligent Energy for Europe", aprobado en 2002.

El Plan de Acción para la mejora de la Eficiencia Energética en la Comunidad Europea, COM (2000) 247, establece el objetivo orientativo de reducción de la intensidad energética global en un 1% anual hasta el año 2010.

En el Libro Verde Hacia una Estrategia Europea de Seguridad de Abastecimiento Energético se establece que un aspecto esencial es el "esfuerzo determinado en favor del ahorro de energía", junto con "la aplicación de tecnologías limpias y competitivas".

De acuerdo con la importancia creciente de este objetivo, la iniciativa "Intelligent Energy for Europe", recientemente aprobada en la UE para el período 2003‑2oo6, supone un cambio respecto a las líneas de apoyo anteriores, al promover las energías renovables y la eficiencia, junto con el estudio específico del transporte, que es el sector de mayor crecimiento de la demanda energética. La iniciativa incluye los programas: SAVE, de uso racional de la energía y gestión de la demanda; ALTENER, de promoción de nuevas energías y renovables, y diversificación de la producción; STEER: aspectos energéticos del transporte y COOPENER: promoción internacional de renovables y eficiencia energética.

Por otra parte, las actuaciones legislativas para el logro de estos objetivos son continuas:

A nivel supranacional se pueden también destacar los esfuerzos realizados por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), agencia autónoma unida a la OCDE y formada por 26 países miembros, incluido España.