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ITE ELEMENTOS VOLADOS
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En los edificios existen una serie de elementos que constituyen una potencial fuente de inseguridad, tanto para los usuarios de las viviendas como para las personas que circulan por las calles contiguas. Se trata de los elementos que sobresalen de las fachadas y que adoptan una, gran variedad de formas y soluciones, como son los balcones, los miradores y terrazas, las cornisas e impostas, o los aleros y las marquesinas.
En las inspecciones técnicas de edificios los balcones y terrazas -que pueden estar abiertos en la parte superior o cerrados en forma de miradores son lo primeros elementos que deben revisarse al inspeccionar la fachada. A efectos de garantizar su seguridad constructiva, debe realizarse una revisión periódica de sus partes externas, especialmente del estado de conservación del piso o elemento estructural que soporta en voladizo los balcones. La aparición de fisuras o grietas puede indicar un proceso de fuerte deterioro del recubrimiento exterior de la estructura volada del balcón y si este deterioro no se repara a tiempo puede llegar a desprenderse y caer sobre la vía pública.
S el cerramiento de los miradores y los balcones son acristalados deben revisarse los junquillos y los materiales de sellado, no sólo para mejorar la estanquidad del cerramiento y el confort en el interior de la vivienda sino para evitar su desprendimiento y caída Las tradicionales masillas y las siliconas y otros productos sintéticos de sellado se agrietan al envejecer, facilitando la penetración de agua y perdiendo su capacidad de amortiguar las vibraciones y actuar como aislante térmico y acústico.
Especial peligro revisten las cornisas y las impostas que en la mayoría de los edificios tienen una función constructiva, además de la ornamental o decorativa. Se trata de pequeños resaltes o salientes, dispuestos generalmente en toda la longitud de las fachadas, a las que no siempre están fuertemente adheridos. Generalmente se diseñan para reconducir el agua de lluvia que desciende por las fachadas, pero también se disponen para proteger algunos elementos del edificio.
Estas cornisas deben estar fuertemente ancladas a elementos resistentes del edificio. Sin embrago, en muchas ocasiones esta unión se realiza mediante elementos de hierro que con el tiempo se van oxidando y perdiendo su solidez. Si la corrosión avanza el enlace puede romperse, lo que producirá el desprendimiento de la cornisa o la imposta.
En otras ocasiones en que la unión se realiza con elementos de fábrica, básicamente a base de ladrillo, la dilatación de los materiales puede llegar a abrir fisuras y grietas en la línea de unión de la imposta a la fachada y por esa fisura penetra el agua que se hiela en invierno en el interior de la cornisa. Esta transformación en hielo produce un aumento de volumen que rompe la unión y es causa, asimismo, de la caída de una parte de estos elementos ornamentales.
Por todo ello es muy importante la revisión de los elementos salientes de los cerramientos de los inmuebles, y a este fin se dirige la inspección técnica de edificios, cuyo objetivo es garantizar su estabilidad y solidez.