ITE CIMENTACIONES

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Cuando un inmueble afronta la Inspección Técnica de Edificios, uno de los requisitos esenciales es la verificación del estado de su cimentación, ya que es lo que garantiza la estabilidad y el correcto comportamiento estructural del conjunto.

Los cimientos constituyen la parte de la estructura que, estando enterrada en el subsuelo, apoya directamente sobre el terreno, al que debe transmitir todas las cargas, para lo cual tendrá la forma y las dimensiones adecuadas a cada tipo de terreno.

Los fallos en la cimentación pueden tener un origen diverso. En principio su diseño no debe ofrecer ningún problema, soportando perfectamente el peso del edificio, incluyendo el uso que del mismo se efectúe. Pero con el transcurso del tiempo pueden producirse variaciones en las características físicas del terreno, bien por que existan pequeños movimientos o corrimientos de las capas que lo conforman, o bien porque se produce una variación en el grado de humedad de las tierras y, consecuentemente, el terreno se deseca o se empapa, lo que producirá variaciones de volumen y empujes o asentamientos de la cimentación.

Si estos hechos se producen, la consecuencia inmediata es la transmisión de la lesión a la estructura general del edificio, fisurándola o llegando a provocar su ruina.

La principal causa del aumento de humedad en el terreno es la rotura de conducciones de abastecimiento de agua o de los colectores de la red de saneamiento, cuyas fugas producen abolsamientos bajo los edificios, y el consiguiente arrastre de tierras bajo los cimientos, produciendo su desplazamiento o hundimiento.

La variación de la humedad viene provocada, en ocasiones, por la construcción de sótanos, la construcción de túneles o la ejecución de muros enterrados y pantallas de aparcamientos subterráneos, que si alcanzan una determinada profundidad pueden romper los planos de escorrentía de las aguas o los niveles freáticos de las mismas, propiciando su acumulación junto a los nuevos muros y debilitando el terreno en las zonas próximas a los mismos.

Otra causa habitual de los fallos en la cimentación reside en el dimensionado insuficiente de las zapatas, por una incorrecta previsión del peso del edificio cuando se proyecta o por errores en el cálculo o en el diseño de la estructura.

No obstante, la Ley de Ordenación de la Edificación, normativa básica del sector a la que nos hemos referido y nos referiremos en numerosas ocasiones por su importancia, así como las normativas autonómicas, vienen impulsando la implantación de la obligatoriedad de realizar estudios geotécnicos del terreno con anterioridad a la redacción del proyecto, lo que evitará que se produzcan estos fallos en el futuro.

Asimismo, la variación de las cargas que soporta el edificio, debidas fundamentalmente a un cambio de su uso, pueden afectar a la cimentación. La transformación de viviendas en oficinas, almacenes, bibliotecas, etc. pueden significar un aumento del peso, lo que provocará las lesiones en la cimentación que hemos apuntado en este espacio divulgativo.