ITE LUCERNARIOS

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En la Inspección Técnica de los Edificios relativa a las cubiertas, uno de los elementos en los que con mayor frecuencia se detectan fallos es en los lucernarios, o las aberturas practicadas en los faldones inclinados para el aprovechamiento de la luz natural en el interior de los espacios situados bajo la cubierta.

No obstante, en numerosas ocasiones, un incorrecto diseño, la ejecución deficiente, o la ausencia del debido mantenimiento, producen problemas de falta de estanquidad, penetración del agua o condensación, cuya solución posterior es compleja, siendo habitualmente elevado su coste.

Por ello, la ITE suele prestar especial atención al control de las placas translúcidas planas o las ventanas practicables en las cubiertas inclinadas, y a los lucernarios en las cubiertas planas.

La primera cualidad que debe poseer un lucernario es la de tener una resistencia adecuada, especialmente frente a la presión del viento y a las posibles sobrecargas en función de su ubicación y tamaño, como pueden ser la nieve, en zonas de montaña o climas fríos, o las personas y equipos si el lucernario es de gran dimensión y requiere un mantenimiento mecánico, por lo que se verifica que no existan roturas o fisuras en el material, que puedan causar la caída parcial o total de la pieza.

Se revisará la estanquidad de su estructura -habitualmente constituida por tubo de acero, protegido contra la oxidación y esmaltado o lacado-, perfiles de aluminio, o con elementos de madera laminada encolada.

Sobre esta estructura se dispone el material de cerramiento, que debe permitir el aprovechamiento de la luz solar pero convenientemente tratada, tamizándola de forma que proporcione una iluminación uniforme y, en ocasiones, evitando los reflejos o su concentración en zonas determinadas. Para ello, el material de cubrición más empleado actualmente es el policarbonato celular, con cámaras interiores que aligeran el peso y aumentan el aislamiento, pudiendo tener un tratamiento reflectante en su superficie exterior. Esta solución tiene la ventaja añadida de que el mantenimiento posterior y las operaciones de limpieza son de gran sencillez.

Otra alternativa, de gran calidad aunque con un coste más elevado, la ofrece el vidrio. En este caso lo habitual es optar por disponer en el exterior un vidrio reflectante de 6 mm., una cámara intermedia de aproximadamente 12 mm. y en la parte interior un acristalamiento doble, con vidrio de seguridad para evitar daños en caso de rotura, garantizando que no caen fragmentos al interior de la vivienda o local.

El aparejador o arquitecto técnico que realiza la ITE, para dictaminar el resultado favorable de estos elementos en lo que respecta a su seguridad constructiva, puede inspeccionar la estanqueidad del conjunto y su rigidez. Por ello, resulta conveniente utilizar perfilería de presión de aluminio en las juntas verticales, pudiendo sustituirse por cordones de silicona neutra en las juntas horizontales, y realizar un mantenimiento periódico del conjunto de estos lucernarios para garantizar su prolongada vida útil en perfecto estado de uso y funcionamiento