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ITE FONTANERÍA
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La disminución del caudal de agua en la grifería de los aparatos sanitarios, o en la conexión a los diversos electrodomésticos, es la consecuencia de la existencia de incrustaciones en las tuberías de la red de distribución de agua,. Ello es debido a que se adhieren a sus paredes compuestos derivados de la cal que contienen algunas aguas, y que pueden obstruir parcialmente las conducciones, especialmente las de agua caliente. En estos casos debe precederse a la sustitución de los tramos afectados, no siendo aconsejable someter a la tubería a una corriente de altas presiones, ni la introducción de cables o productos químicos desatascadores, porque solucionarán el problema momentáneamente, pero las tuberías quedarán fuertemente oxidadas y dañadas.
La corrosión de la instalación también puede detectarse por la aparición de manchas verdosas o rojizas en la base de los aparatos sanitarios, o en las uniones de las tuberías con lavados, inodoros o baños, especialmente si estas uniones se realizan por roscado.
Cuando una reforma en la vivienda incluye la sustitución de una parte de la instalación de fontanería, debe tenerse en cuenta que no pueden unirse directamente tubos de cobre con tubos de hierro o de acero galvanizado, por lo que, si se opta por esta solución, deberá colocarse un manguito o pieza intermedia de bronce, que sirva de enlace y evite el contacto directo de los otros dos metales.
La revisión de estas redes debe incluir también los desagües, iniciando esta inspección en los sifones de los que están dotados la mayoría de los aparatos sanitarios y de los electrodomésticos, verificando que no se producen burbujas, y que la salida del agua se efectúa rápidamente. En caso contrario la causa residirá muy probablemente en la obturación producida por el vertido de objetos inadecuados, como aceites y productos corrosivos, que degradan las paredes. También puede deberse por arrojar objetos indisolubles, como plásticos, gomas o elementos metálicos, que obligarán a desatrancar las conducciones de los desagües, verificando que no se acumulan posteriormente en las bajantes.
Los últimos elementos que se revisan son las arquetas y pozos de registro del saneamiento, que se encuentran en los sótanos o bajo los últimos pisos del edificio, debiendo ser accesibles para realizar su inspección técnica, y las operaciones de limpieza, desobstrucción y reparación cuando lo precisen.
Si las arquetas desprenden malos olores, o presentan pérdida de líquido, la causa más frecuente es la rotura de sus paredes, por efecto de pequeños movimientos o cedimientos del terreno sobre el que se asientan, o por defectos en la ejecución del revestimiento interior de la arqueta. Éste se realiza con un enfoscado de mortero de cemento, debiendo tenerse especial cuidado en sellar la unión de la arqueta con las tuberías de salida hacia el alcantarillado.
Las revisiones de la red de fontanería y de saneamiento son muy sencillas, no requieren personal especializado, y tienen un coste ínfimo. Sin embargo, la ausencia de estas operaciones de conservación pueden acarrear graves lesiones y averías muy extensas, cuyo coste de reparación es muy elevado, lo que debería impulsar a los propietarios y usuarios a desarrollar una auténtica cultura del mantenimiento.