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ITE RED DE SANEAMIENTO
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Como venimos comentando reiteradamente en este espacio, la Inspección Técnica de Edificios tiene como finalidad la de hacer cumplir a los propietarios el deber de conservación de los edificios, de forma que se evite su progresivo deterioro que pudiera llevar al edificio a la ruina técnica o a un estado de virtual ruina funcional.
Uno de los factores que causa un elevado porcentaje de lesiones graves en los edificios es la acción de la humedad sobre los elementos constructivos. Esta humedad puede proceder del subsuelo, generalmente por la rotura de las redes de abastecimiento de agua, o de los colectores o tuberías de la red de alcantarillado, que conducen las aguas residuales hacia las estaciones depuradoras. Otra causa de aparición de humedades es la condensación del vapor de agua en el interior de estancias poco ventiladas y con un alto porcentaje de humedad relativa, especialmente cuando la temperatura interior es baja.
Sin embargo, la mayoría de las lesiones graves causadas por el agua proceden de fugas, atrancos o reducciones de sección en las bajantes y en las tuberías de la red de abastecimiento y conducción del agua y de los desagües de los edificios. Por ello, la ITE contempla, en la mayoría de los municipios en las que está implantándose, la inclusión de un dictamen técnico sobre el estado general de conservación y de seguridad constructiva de la fontanería y la red de saneamiento.
Dado que esta red canaliza la evacuación de las aguas residuales hacia el alcantarillado, debe tener todo su recorrido exento de obstáculos. Y fundamentalmente en su arranque, de forma que el agua de lluvia que llega a la cubierta del edificio sea rápidamente evacuada a través de las bajantes. Para ello, es necesario en las cubiertas planas que los sumideros estén limpios, protegidos con rejillas que eviten la acumulación de cuerpos extraños, principalmente hojas, ramas, tierra y materiales procedentes de la posible rotura de los solados o de los revestimientos exteriores del edificio.
Los canalones de las cubiertas inclinadas tendrán su fondo limpio, debiendo verificar anualmente sus elementos de sujeción y anclaje a las fachadas. En el caso de que exista alero, es muy importante que las piezas de remate, las situadas hacia el exterior del edificio, estén fijas en su sitio, y no presenten roturas o pérdidas parciales, que podrían provocar su desprendimiento en casos de viento racheado. Las limas y limahoyas, que son los canales de evacuación de las aguas en el tejado, deben facilitar la escorrentía de las aguas. Para asegurar el buen comportamiento del arranque de la red de evacuación en la cubierta, debe vigilarse que no existan nidos de ave, ni aparición de zonas con musgo, que retendrá la humedad y será causa de futuras averías.
Finalmente habrá de verificarse que las bajantes están limpias y desaguan con rapidez en las arquetas, lo que debe verificarse en otoño, tras el cese de las primeras precipitaciones. Especial atención ha de tenerse con las bajantes de fibrocemento, que pueden perder progresivamente su recubrimiento interior por el rozamiento de residuos en su caída, y las de fundición de hierro, prácticamente inexistentes ya, que presentan fenómenos de corrosión por el ataque de los componentes orgánicos que arrastra el agua hacia el alcantarillado.