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PAVIMENTOS DEPORTIVOS
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De la misma forma que el material deportivo se ha ido desarrollando para conseguir mejores resultados, también los pavimentos como elemento fundamental y básico se han adaptado a estas exigencias.
Según la normativa española, adaptada a la norma alemana en el año 2000, un pavimento debe cumplir dos funciones fundamentales para ser apto para el uso deportivo.
Debe cumplir una función deportiva, absorbiendo impactos y cumpliendo requisitos de planeidad y uniformidad, que disminuyen el riesgo de lesiones y mejoran el rendimiento del deportista; y también deberán cumplir una función técnica, asegurando que el pavimento mantendrá sus características durante un tiempo razonable en función de su entorno y uso.
El material a utilizar para la ejecución de pavimentos deportivos dependerá de si el pavimento es interior o exterior, y de si se quiere utilizar un material natural o artificial.
En principio los pavimentos naturales, denominados "primarios", como la hierba natural y la tierra batida, suelen utilizarse en exteriores. Sin embargo, los pavimentos naturales, denominados "manipulados", pueden ser utilizados tanto para interior como para exterior.
Por ejemplo, en el caso de los pavimentos de hormigón, tanto liso como poroso y en el de los aglomerados asfálticos, serán utilizados preferentemente en el exterior, en cambio, las tarimas flotantes de madera, apriori se utilizarán en el interior, salvo casos excepcionales donde se le proporcionará al pavimento las protecciones pertinentes contra la intemperie.
En el caso de los pavimentos naturales manipulados como el cuarzo o los terrazos se podrán utilizar indistintamente en exterior o interior.
Los pavimentos sintéticos artificiales pueden utilizarse tanto en exteriores como en interiores, estos pueden ser de PVC, cauchos, poliuretanos o hierba artificial.
La flexibilidad, homogeneidad y ligereza de estos tipos de pavimento, lo hacen adecuado a cualquier tipo de práctica deportiva, no obstante su construcción es costosa, ya que por lo general, hay que regenerar la capa de terminación, que es la de coste más elevado, aproximadamente cada 5 años.
Sin embargo, además de garantizar un alto rendimiento deportivo, su mantenimiento es nulo, necesitando un barrido eventual, y un riego en tiempo de verano, requiriendo un mantenimiento continuo muy inferior al de los pavimentos de tierra batida que deben ser regados, compactados y eventualmente reparados sus baches, al contrario que los pavimentos de hormigón o aglomerado asfáltico que Únicamente requieren un repaso de pintura cada 4 o 5 años, aunque en el caso de los hormigones porosos, pueden necesitar ser tratados contra los musgos.