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TECHOS Y PISOS DE VIDRIO
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El empleo de vidrio de seguridad laminado y templado en techos y suelos ofrece variadas posibilidades de diseño, además de ofrecer una sensación de mayor amplitud y luminosidad al espacio interior de un edificio.
No obstante y debido a su posición, estos acristalamientos están sometidos a una serie de esfuerzos y solicitaciones mayores que las de un vidrio vertical. Por lo que en la selección y definición de sus características y propiedades, se deberá tener en cuenta que un techo de vidrio, presenta mayores posibilidades de recibir el impacto de objetos y que en caso de rotura, deberá brindar seguridad y protección a las personas.
Además un techo de vidrio puede alcanzar temperaturas mucho mayores que las de un vidrio vertical, debido al ángulo de incidencia de la radiación solar y al mayor tiempo de exposición a ella. Por lo que se debe considerar el empleo de cristales de seguridad de color o reflectantes para reducir la radiación solar en el interior del ambiente, ya que podría llegar a ocasionar la fractura del cristal.
En la determinación del espesor mínimo conveniente, no sólo deberá tenerse en cuenta el tamaño del paño y la presión del viento, sino que deberán considerarse otras cargas como el peso propio del vidrio y la eventual acumulación de agua o nieve que podrían producir una flexión excesiva del paño.
Para superficies inclinadas u horizontales el vidrio laminado es el más indicado. En este tipo de aplicaciones, es necesario evitar la caída de fragmentos de vidrio sobre zonas de circulación o permanencia de personas. Por su configuración, en caso de rotura, el vidrio laminado roto se quedará adherido a la lámina plástica que hay entre sus caras. Por otro lado, si algún objeto cae sobre el vidrio, el mismo no pasará a través, quedando retenido por el paño de vidrio laminado.
Para el diseño de un piso de vidrio laminado es necesario evaluar el nivel de seguridad requerido en función de los riesgos previsibles. Habrá que calcular las dimensiones de las baldosas en función de estos parámetros, el tamaño del paño, cargas de diseño y tipo de protección al impacto.
El templado térmico del vidrio va a tener una gran importancia en su resistencia mecánica. La mayor parte del vidrio de seguridad templado que se fabrica de forma industrial se obtiene por temple térmico. En este proceso las piezas de vidrio, deben de tener su forma definitiva antes de entrar en el horno de temple, puesto que una vez templadas no se puede realizar ninguna transformación sobre ellas.
El proceso consiste en calentar los vidrios hasta una temperatura algo mas baja a la de su reblandecimiento y a continuación enfriarlos bruscamente haciendo incidir sobre su superficie multitud de chorros de aire frío. De este modo, la superficie queda sometida a fuerzas de compresión, y el interior a fuerzas de tracción, cuyas intensidades varían de acuerdo con el gradiente térmico que se estableció en el momento de su enfriamiento.
El templado completo da una mejor resistencia mecánica y hace del vidrio un producto de seguridad, puesto que en caso de rotura los trozos son muy pequeños y los riesgos de producir accidentes son prácticamente nulos.