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| Revista
del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos del
Principado de Asturias Segunda época. Año 2002 - Nº. 1 |
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Seguridad e innovación se dan la mano |
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Conciliar
posturas |
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«Audacia» es el término que utiliza el presidente del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España, José Antonio Otero, para designar la asunción del riesgo que puede suponer la innovación cuando se construye. Los quebraderos de cabeza llegan cuando esa audacia se ve frenada por la intervención de una empresa de auditoria de riesgos al servicio de las compañías aseguradoras. ¿Qué hacer para conciliar posturas? Un desacuerdo Otro arquitecto técnico. Este se hall inmerso en la construcción de un palacio de congresos en una importante ciudad de la península. El moderno edificio se dotará con una fachada ventilada con une solución de anclaje estructural que se ha incorporado recientemente al mercado y que causó sensación en la última feria de la construcción en París. Saldrá un poco más caro, pero le dará a la sede ese aire vanguardista que se exigía para la obra Con lo que no cuenta el aparejador es que la OCT asignada denegará la instalación del moderno cerramiento porque aún es pronto para saber «si el anclaje a la estructura es fuerte y duradero». ¿Provoca la intervención de estas empresas auditoras del riesgo, según estos do; supuestos, un freno a la calidad y al desarrollo en las construcciones? Un acuerdo La operación sirve como refuerzo para las casas aseguradoras (que a la hora de firmar los garantías anuales, trienales y decenales no quieren hacer un mal negocio) pero supone al final un encarecimiento de los costes de la promoción. Su máximo objetivo es anular los factores de riesgo, aun a costa, en ocasiones, de una mejora en la habitabilidad del edificio o de la innovación en los materiales. Una negativa por parte de la dirección facultativa de la obra a asumir las correcciones derivadas de las observaciones de la OCT podría suponer dificultades a la hora de inscribir el inmueble en el Registro. Es decir, si en el caso del segundo supuesto se hace la instalación del moderno cerramiento, éste quedaría excluido de seguro. El problema surgiría a la hora de vender la obra una vez terminada: «Un promotor jamás te acepta una obra con reservas, aunque en apariencia sea genial», explica el presidente del Colegio de Aparejadores del Principado, Pedro Ignacio Jiménez. Por ello, ignorar estas observaciones no es lo más aconsejable. Para que esta actuación no impida el desarrollo de las funciones que, como agente reconocido en la LOE, tiene el director de la ejecución de la obra, es importante acercar posturas: que la compañía de seguros no se juegue su dinero por asumir riesgos innecesarios, que sean expertos los que realicen la función de auditoría, teniendo en cuenta que en ocasiones no son profesionales estrictamente ligados a la edificación los encargados de hacerla (de ahí la duda de si están habilitados o no para corregir a un técnico competente en la materia) o, en otros casos, son jóvenes titulados, recién salidos de la Escuela quienes, proyecto en mano, intentan hacer una supervisión milimétrica de cada paso que se da en la obra de acuerdo con el protocolo o las normas establecidas por cada empresa auditora. «La dirección facultativa puede o no hacer entender que el cambio hace que el proyecto esté mejorado», insiste el presidente del Colegio asturiano. Lo fundamental es que ambos persiguen la mayor calidad y seguridad posibles, y que cada uno ha de llevar al máximo la profesionalidad en sus funciones; hasta ahí, toda innovación es siempre buena. La cuestión económica Será el mercado, ajuicio de José Antonio Otero Cerezo, presidente nacional de los Colegios de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, el encargado de conciliar las dos partes. «Una auditoría de éstas en una vivienda puede costar medio millón de pesetas, aunque poco a poco ha ido decreciendo. Pienso que las compañías comenzarán a tener confianza en la calidad de los proyectos y de la ejecución de las obras y suprimir la revisión a cambio de subir un poco la prima de riesgo. Todas tendrán que ir ajustándose, porque si no, aquéllas que no hagan control se llevarán todas las pólizas», opina el presidente. Mientras tanto, es necesario incidir en a búsqueda de un equilibrio entre la dirección facultativa y las empresas de auditoría de riesgos en la edificación. «Buscar una postura en la que podamos hacer obras tecnológicamente avanzadas y que las OCT acepten que eso no tiene por qué aumentar el riesgo; en caso contrario, no progresaremos», finaliza José Antonio Otero. |
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